Pero si un estudiante tiene sus propias ideas en cuanto a su desarrollo y a la corrección del mundo,
él ya es su propio maestro. Puede seguir siendo un alumno y creer que
el maestro se equivoca en la dirección del desarrollo. No puede recibir
el alcance espiritual de su maestro, sino que sólo puede recibir los conocimientos teóricos, la sabiduría. Por lo tanto él no estudia Torá que
es el medio, la instrucción para alcanzar el atributo de otorgamiento;
estudiar significa estar en contacto con el superior mediante la
realización de diferentes acciones. Esto no tiene nada que ver con la
mente, como se nos dice, “No es el sabio el que aprende”. Un estudiante
recibe la fuerza de otorgamiento de su maestro por medio de su relación
con él. La fuerza de otorgamiento es transmitida
por un canal interno, dado que no es filosofía ni ciencia teórica. De
tal manera que todos puedan recibir esta fuerza, tanto el más estúpido
como el más sabio. Su transmisión depende únicamente de las acciones
necesarias para que cada persona la realice hacia el entorno,
sometiéndose sí misma, elevando a su maestro, y conectándose con el
grupo para que todo el grupo se conecta con el maestro que representa el
nivel superior, recibiendo así la corrección de él. Esto es lo que
ocurre en todos los niveles. Si un estudiante asciende, su maestro
también asciende con él y si un alumno desciende, entonces su maestro
sin duda desciende con él. Este no es el estado real del maestro, sino
la forma en la que se le muestra al estudiante; todo es con respecto a
aquel que alcanza. Cuando la persona sólo viene a estudiar,
ella al principio no entiende todo esto. Tiene que esperar hasta que
empiece a escuchar. Puede tomar un par de años, pero cuando por fin
comienza a escuchar, el grupo tiene que ayudarla porque de lo contrario
puede llevar décadas. Los amigos deben explicarle que es imposible
alcanzar la espiritualidad a menos que sea transmitida de una persona a
otra, sólo si existe una conexión
y contacto físico entre ellas, es decir que pueden verse, oírse,
sentirse, entenderse y de alguna manera impresionarse una de otra,
realizar ciertas acciones, estar en contacto y estar en interacción
mutua. Esta es la forma en que se ha dispuesto desde hace siglos y no
puede cambiarse, ya que es una réplica de las raíces espirituales. La maravilla del último nivel de este
mundo es que por medio de mis acciones corporales yo puedo darle
contento a Él mientras yo mismo me someto, me conecto a Él, me adhiero a
Él por medio de algún tipo de asistencia corporal, y con ello recibo de
Él la revelación espiritual. ¿Cómo es esto posible? Sin embargo, yo
puedo hacer esfuerzos en el nivel que pueda hacerlos, dado que no puedo
hacer nada más. Mientras tanto, yo no entiendo qué es otorgamiento, ni
tengo la intención de “con el fin de otorgar”, pero puedo actuar en el nivel corporal y esto es suficiente por el momento.

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