Es bastante claro que las diez Sefirot
son la base de la realidad espiritual y del mundo corporal. Aun así yo
quiero explicarles con más detalle para que entendamos mejor nuestro
estado actual. La Torá es el orden eterno. Es
imposible cambiarla de acuerdo al tiempo y al lugar. Las leyes
espirituales son fijas y absolutas, y nuestra actitud hacia la Luz que Reforma debe
ser de acuerdo al sistema general. Este sistema no cambia, puesto que
nosotros avanzamos en nuestro ego en este mundo mientras nos volvemos
más bajos, toscos y egoístas. Por lo tanto, nuestro estado se vuelve
más sensible y nos acerca al “reconocimiento del mal”, en el sentido
corporal por el momento. Sin embargo, los principios descritos en la Torá no cambian y nunca lo harán. Así que, cualquier persona que sienta que está dirigiéndose directamente hacia el Creador (Yashar El), es decir, cualquier persona que pertenece a Israel, tendrá que atravesar todo el proceso del cual nos habla que la Torá,
incluyendo el tiempo del diluvio, Babilonia, el exilio en Egipto, la
recepción de la Torá ante el Mt. Sinaí y el deambular por el desierto
del Sinaí, hasta que ella alcance un deseo llamado Yashar El, la “Tierra de Israel”. Nosotros estamos acercándonos a esto. La Torá
es independiente del tiempo en cuanto a conceptos de antes o después.
Todo lo que se describe en ella se cumple en todos los niveles, ya que,
cada nivel, cada estructura espiritual, cada Partzuf pequeño o grande siempre está hecho de diez Sefirot, la HaVaYaH completa.
La única diferencia es el nivel, como cada gota de semen en la realidad, cada niño, adulto, dado que lo individual y lo general son iguales. Por lo tanto, siempre pasamos a través
de todos los estados desde el principio hasta el final en cada
situación, la única diferencia es la intensidad de los estados que se
revelan en nosotros, lo que sentimos, entendemos en ellos. Toda la
realidad y todos los estados son de diez Sefirot. Por lo tanto, si realmente pudiéramos abrir un cierto estado, entraríamos en el nivel de toda la realidad. Nosotros avanzamos de acuerdo a los niveles, una HaVaYaH tras otra, pero al mismo tiempo, descubrimos constantemente sutilezas adicionales en cada HaVaYaH y aclaramos otra parte de ella. Aparece una nueva formación completa en cada nivel de HaVaYaH, dado que cada vez hay nuevas aclaraciones que dependen del nivel de Aviut (grosor) que se deriva de la raíz espiritual. Por lo tanto, nosotros atravesamos
diferentes estados durante nuestra evolución. Ustedes no pueden esperar
que ocurran, por supuesto, así que los cambios que yo realizo pueden
parecer artificiales. De repente, yo les digo que debemos dividirnos en
grupos de diez en nuestro trabajo espiritual,
como si este pensamiento me hubiera llegado por casualidad. Sin
embargo, no solo doy órdenes aleatorios. Está claro que estamos
avanzando en un orden preciso y si ustedes no lo identifican, créanme
que yo lo veo. Por lo tanto, nuestro avance debe ser en grupos de diez.

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