La espiritualidad y la materialidad están integradas una en la otra. Si
yo no puedo otorgar materialmente, tampoco seré capaz de otorgar nada
espiritualmente. Esto se debe a que todo se establece a través del
deseo. Este supervisa mis actividades materiales: Yo extiendo mi mano,
regreso mi lado, y así sucesivamente. Es lo mismo en la espiritualidad.
Por lo tanto, en el mundo material si yo daño a alguien, desde luego no
estoy trayendo ningún beneficio en espiritualidad. Si voy a aprender a otorgar en el nivel
físico, entonces con esto doy un paso hacia la espiritualidad. Sin
embargo, esto todavía no significa que yo entre en el mundo superior
porque debo organizarme adecuadamente para ello, especialmente entre
todos los demás y yo. Y esto es lo que estamos enseñándole a la
humanidad. Las personas pueden otorgarse y darse
unas a otras, sabemos sobre el altruismo de los individuos y de las
sociedades utópicas de la historia, pero no salió nada de esto. En
general, esto claramente terminó en el derramamiento de sangre, porque
la Luz no estuvo entre ellos, se produjeron desilusiones, amarguras,
recriminaciones mutuas en respuesta a sus esfuerzos y expectativas. Por
lo tanto, es necesario enseñarles a las personas a que se unan
correctamente, entonces su movimiento hacia los demás será deseable y
terminará bien.

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