Nosotros somos egoístas, nuestra “materia” es el deseo de placer y
buscamos oportunidades para disfrutar de la vida con todos los sentidos.
Esta es toda nuestra meta; toda nuestra vida y esfuerzo son para sentir
a cada momento el máximo disfrute con el mínimo esfuerzo. Así es como existimos. Toda la
naturaleza inanimada, vegetativa y animada, así como los seres humanos,
somos atraídos instintivamente hacia el placer. Esta fue la tendencia de
nuestro desarrollo a lo largo de todas las generaciones; toda nuestra
ciencia está basada en esto. Nosotros examinamos la naturaleza con una
intención similar, la búsqueda del máximo placer. Nuestra visión del
mundo y las leyes que investigamos, la naturaleza descubierta a través
de la comprensión de nosotros mismos y el medio ambiente, todo esto pasa
a nuestras emociones y comprensión a través de ese “filtro”, según una
fórmula establecida que exige la explotación de la realidad para nuestro
propio beneficio. Por lo tanto, nuestra perspectiva es
siempre la más estrecha y selectiva, carente de cualquier complejidad.
Nosotros no conocemos realmente lo que hay a nuestro alrededor.
Comprendemos y entendemos las cosas sólo en el grado en que estas se
ajusten a nuestro mecanismo básico, en la medida en que se acerquen a
nuestro principio de disfrutar de la vida Estas características internas nos
limitan mucho. Nosotros no vemos una imagen real; todavía hay muchas
cosas ocultas de nuestra comprensión en este mundo. No somos objetivos. Existe a nuestro alrededor una multitud
de fenómenos de los que somos inconscientes, sin embargo, estos son
directamente relevantes para nuestra vida y nuestro destino. Por lo
tanto, la sabiduría de la Cabalá
viene a ayudarnos, haciendo que sea posible que “abramos los ojos” veamos con objetividad el amplio mundo que se expande más allá de los
cinco sentidos, los cuales están limitados por el “filtro” de nuestro
egoísmo. Para ello debemos elevarnos por encima
de nuestros “filtros”. Sólo entonces sentiremos el mundo tal como es. Es
por eso que necesitamos la sabiduría de la Cabalá, que es lo más
importante, y al final de cuentas, lo más práctico que podemos hacer.
Además de investigar nuestra naturaleza, nosotros debemos llevar a cabo
acciones específicas para acostumbrarnos a ver el mundo sin disturbios
internos, para elevarnos por encima de nuestro ego a una comprensión de la verdadera realidad. Por ejemplo, supongamos que yo estoy
hablando con alguien y siento que no lo entiendo, debido a opiniones
anteriores que adquirí acerca de él debido a mi educación,
a detalles que veo en él que son muy molestos para mí y que limitan mi
capacidad de entenderlo. Sólo si me elevo por encima de mis hábitos, por
encima de mi naturaleza, por encima de la educación que recibí, por
encima de mi punto de vista estrecho, puedo realmente entenderlo. Nos sucede a todos nosotros que alguien
reclame que no lo entendemos, que no queremos entenderlo; sólo después
de varios años entendemos que, debido a nuestras limitaciones, realmente
no lo entendíamos. Lógicamente, nuestra relación era estrecha e
indiferente. Si fuéramos capaces de elevarnos por encima de nuestras
“opiniones personales”, veríamos a la persona como es. A pesar de que
esto es muy difícil, es posible hacerlo. Esto afecta nuestra comprensión general
de la naturaleza. Aquí hay un problema muy difícil. En las relaciones
con otras personas nosotros podemos utilizar ejercicios psicológicos,
influencias externas, escuchar las explicaciones y finalmente ver
nuestros errores, desviaciones en nuestra comprensión. Pero ¿cómo
construimos la actitud correcta hacia la totalidad de la naturaleza?
¿Cómo es posible verla sin nuestros hábitos? Esto es mucho más difícil. ¿Quién me explicará cómo mirar el mundo
con otros ojos, como si no fuera yo quien estuviera viéndolo, sino
alguien que no tiene forma propia? Para ello, yo debo independizarme
completamente de mí mismo. Por lo tanto, nosotros utilizamos el consejo
de los cabalistas quienes ya pasaron por encima de su naturaleza, por
encima del ego, que limita y distorsiona la perspectiva de uno. Si
hacemos precisamente lo que ellos dicen, en última instancia, tendremos
éxito. A veces nos atraemos más a una imagen
real, a veces retrocedemos y viceversa. Descubrimos nuestras
limitaciones extremas, descubrimos nuestra propia relación egoísta
“estrecha” e incluso desolada con respecto a diversos fenómenos. A estos
estados los llamamos “ascensos” y “descensos”. Estos nos ayudan a
entender cuán atrapados estamos dentro de nuestro ego y cuán difícil es
que nos elevemos por encima de ellos. Los cabalistas dicen que para salir del
cautiverio, debemos construir la conexión con otras personas, y trabajar
juntos para ver de manera más objetiva. De acuerdo a la fórmula “cada
persona le ayudará a su amigo”, nosotros mismos podemos inspirarnos a
ascender, a querer ascender por encima de nuestra naturaleza que nos
limita. Si tratamos de hacer esto, despertamos en la naturaleza un
poder único llamado la “Luz que Reforma”. Esta fuerza nos ayuda a
desarrollarnos a nosotros mismos para ser liberados de una perspectiva
limitada, estrecha y egoísta del mundo, despojándonos de nuestras
limitaciones. Entonces vemos un mundo bueno, perfecto y
eterno, sin las restricciones que le atribuimos a nuestros cuerpos. De
esta manera empezamos a sentir diversos sentidos especiales: no vista,
oído, gusto, olfato y tacto, sino más bien, Keter, Jojma, Bina, Zeir Anpin y Maljut. A través de ellos podemos comprender la realidad sin limitaciones, así, sentir nuestras vidas como independiente del cuerpo. Nosotros sentimos que somos criaturas
perfectas, eternas que existen en un mundo eterno, perfecto y nos
relacionamos con el cuerpo como lo haríamos con un animal, como un perro
que yace junto a su amo, llevando cada uno su propia vida. Hay una
conexión entre ellos, pero la persona no depende del perro en absoluto.
El cuerpo vivo puede vivir y puede morir mientras que la persona en
nosotros sigue existiendo en una realidad eterna, en un mundo más
elevado y sin limitaciones. Es allí donde la persona se siente y se
descubre a sí misma. Nosotros sentimos este mundo superior
como un sistema único; lo llamamos un sistema “psicológico”. Este se
convierte en el “cuerpo”, pero ya no se trata de un cuerpo físico, sino
de lo que podríamos llamar el “alma”. Toda nuestra meta es descubrir
nuestro verdadero yo que ya no existe en el cuerpo material, limitado
por su preocupación y su inutilidad, en vez de ello nos elevamos por
encima de este a la eternidad y perfección. Entonces descubrimos que esencialmente
toda nuestra vida estaba destinada sólo a esto. Nuestro cuerpo
gradualmente envejece y muere, es decir que deja de existir como una
forma animada y vuelve al inerte, aunque nosotros continuemos viviendo,
puesto que hemos recibido la verdadera existencia. Esta es la meta que
queremos alcanzar con el aprendizaje de la sabiduría de la Cabalá. Lo principal aquí no es el aprendizaje
en sí, sino las acciones que debemos llevar a cabo entre nosotros, para
que con su ayuda podamos, de hecho, desarrollar un nuevo sentido sin
limitaciones. De esta manera, nosotros nos reunimos en
grupos. Esto comenzó hace miles de años con los primeros cabalistas.
Ellos también se organizaron en grupos y ya entendieron de conformidad
con una naturaleza superior qué tipo de acuerdo debe haber dentro de
ellos, qué tipo de relaciones debe haber entre amigos. Ustedes ven, en un grupo debe haber
específicamente amigos que estén conectados, que se preocupen por los
demás, que se sientan y se apoyen mutuamente. El grupo tiene que ser una
unidad, es decir, ser un todo único donde ellos se complementen entre
sí y creen algo unificado. Al construir esta unidad, nosotros
adquirimos un sistema que está dispuesto a comprender, a sentir el mundo
superior. Esto se debe a que hemos salido de nosotros mismos y
existimos por fuera de nuestro ego. Creamos el grupo para esto, de
acuerdo al consejo de los cabalistas. Ellos son nuestros maestros y
nosotros actuamos como ellos. Esto habla de una ciencia práctica en la
que todo se realiza de acuerdo a la experiencia acumulada. Durante
miles de años, las personas que rompieron con el mundo superior
intentaron en sí mismos diversos medios para avanzar, describieron esto
para nosotros. Por lo tanto, hoy estamos usando recetas comprobadas y
verdaderas. Más allá de esto, en la actualidad,
nosotros mismos estamos desarrollando medios adicionales que nos ayudan a
avanzar. Las condiciones de vida son diferentes en todas las
generaciones, porque nuestro ego está creciendo todo el tiempo. Hoy en día no sólo crece, sino que
además “se cierra sobre sí mismo”, lo cual se ha convertido en un
problema adicional. Ya no solo somos egoístas. Debido al aumento de la
fuerza de nuestro ego, nosotros queremos escapar de los demás. Vemos
esto en las estadísticas sobre divorcios, y en la tendencia general:
Todo el mundo necesita su propio apartamento, su automóvil, su “lugar”.
Preferimos conectarnos a través de teléfonos celulares, a través de
Internet, d leas redes sociales, no cara a cara, ni uno con el otro. Nos
parece que la conexión mutua ha crecido, sin embargo, la realidad es
todo lo contrario, el mundo está cada vez más dividido, fragmentado,
disperso. Al mismo tiempo, aunque aspiramos a
alejarnos unos de otros, a pesar de todo esto, nosotros nos sentimos
conectados. Por lo tanto, construimos sistemas artificiales para hacer
posible la conexión, mientras que preservamos la independencia del ego.
Cada uno se sienta en su propia celda, en su esquina con su teléfono
inteligente, con su equipo, con su correo electrónico. A esto le
llamamos una “conexión”, lo principal es no ser tocado realmente por los
demás. Estos nuevos fenómenos de nuestro mundo
exigen de nosotros nuevos métodos, posibilitando que nos elevemos por
encima del ego, que salgamos y sintamos el mundo real, con la sensación
verdadera que no ha pasado a través de los “filtros” de nuestro ego. Por lo tanto, además de las formas habituales, también utilizamos talleres.
Yo ya veo que en el futuro tendremos otros medios similares, en unos
pocos meses o años más, dependiendo del avance del mundo y de nuestro
avance dentro de éste. Pero de una manera u otra, todos estos medios
están diseñados exclusivamente para que nosotros nos elevemos por encima
de nosotros mismos, por sobre nuestra naturaleza y no nos quedemos
atrapados en la prisión de nuestro cuerpo.

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