La Luz Directa está investida en la Luz Retornante; existen una Luz y
una vasija que se vuelven un todo y se complementan entre sí. Esto se
debe a que éstas dependen totalmente en la misma medida la una de la
otra. La Luz Retornante que ha llevado a la
revelación de la Luz Directa desaparece y se vuelve una densa Luz
defectuosa y por lo tanto es llamada una “chispa”. Ésta solía ser la
Luz Retornante más importante de la cual dependía la revelación del
Creador, pero ahora es como un rey que ha sido destronado, el cual es un
estado feo y terrible y es una condición crítica de humillación. Es la Luz Directa la que no tiene el
poder para ser la Luz que Retorna, la Luz de amor y misericordia. Ahora
es posible usarla para diferentes propósitos: si quieres engañar a
alguien, puedes fingir que estás interesado en él y usarlo a tu favor.
Usas la Luz que Retorna con el fin de otorgar, pero tu otorgamiento es
falso y por lo tanto esto produce una ruptura aún mayor, un fraude más
grande, los más grandes crímenes, y todo mediante la Luz que Retorna que
ha perdido su poder de amar que la habilita para ser Luz que Retorna. Tras la ruptura, la Santidad le ayuda a
la cáscara y comienza servirla. Mi deseo de recibir usa mi comprensión
del otorgamiento con el fin de obtener muy astutamente una ventaja
egoísta mayor. Toda la sabiduría humana y avance ahora sostienen al
deseo egoísta. Tan pronto como la Luz Directa y la Luz que
Retorna se invistieron una en la otra, se complementaron entre sí, pero
cuando son separadas, la Luz que Retorna se vuelve densa, permanece
rota y se queda abajo. Pero si la redirigimos correctamente, ésta será
capaz de proporcionarnos una impresión de la Luz con la que se
corresponde en la espiritualidad
y con la que alguna vez solía cooperar. Si tratamos de permanecer en la
Luz que Retorna, ésta comienza a moldear en nosotros las vasijas que se
corresponden con la Luz Directa, nuevos atributos, definiciones y
comprensiones con respecto a las cuales la Luz puede corresponderse
cuando esté investida en ella. Así trabajamos con las chispas, con las Reshimot
(genes espirituales) de la Luz que Retorna. No simplemente anhelamos
alguna forma abstracta de otorgamiento, sino que más bien reconocemos
las chispas de otorgamiento, las Reshimot, comenzamos a entender
qué Luz debe aparecer ante nosotros y llegamos a conocerla de acuerdo a
los atributos que son opuestos a ella. En el ocultamiento nosotros
comenzamos a identificar gradualmente al Creador. La oscuridad misma nos
revela la luz del día.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.