El asunto principal que nos mata es la rutina. A la persona le gusta
calcular lo que ha ganado al final de cada día cuando regresa del trabajo.
Nosotros debemos entender qué se suma a nuestro beneficio, si yo puedo
añadir cosas y estar gustoso aunque no vea ningún pago en mis vasijas de
recepción. Sin embargo, puedo valorar y elogiar el
beneficio que he hecho, el trabajo que se hizo, y los esfuerzos que se
hicieron durante el día. Yo no conseguí ningún beneficio corporal como
resultado, pero ayudé a corregir al mundo, a través del mundo, yo le
ayudé al Creador. Este es el beneficio que debería elogiar
constantemente y es allí donde el entorno debería apoyarme. Si la persona no entiende que necesita
un grupo fuerte para eso, no pide de este un apoyo tal, entonces no
puede avanzar, puesto que no tiene combustible. Debemos revisar esto y
ver en consecuencia si sentimos suficiente energía y motivación. Debemos establecer el entorno por medio
de nuestros poderes colectivos y no esperar que alguien más lo haga por
nosotros. Tenemos suerte de tener la oportunidad de estudiar, de tener
los libros, la intención correcta y el maestro. ¡Deberíamos usar todo eso lo más pronto posible!

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