Tanto el amor espiritual como el amor corporal se compran por medio de
acciones; nuestro mundo es el mundo de las acciones. Si nosotros hacemos
acciones, aunque no tengamos la intención y sensación correctas, estas
acciones atraen la Luz que Reforma, la cual cambia nuestra sensación y
comprensión. ¡No hay otra manera! Si nuestra materia,
nuestro deseo y nuestra intención se enfocan sólo en nosotros mismos,
no podemos hacer nada opuesto. Lo opuesto se realiza por el mismo medio
llamado “este mundo” en el cual podemos realizar acciones. A pesar de
que estas acciones surgen de nuestro deseo de recibir y de la intención
de recibir para nosotros mismos, en el nivel de este mundo, son como
otorgamiento, lo cual significa que yo le doy al otro. Yo quiero recibir para mí, también le
doy al otro, porque quiero recibir por mí mismo, pero ¡si me las arreglo
y organizar el dar de acuerdo al consejo de los cabalistas, entonces el
dar funciona! Se dice que los sabios del Talmud hicieron una
cierta preparación que nos permite utilizar los medios de la Luz que
Reforma en lugar de torturarnos físicamente a nosotros mismos, en vez de
trabajar directamente en contra de nuestro deseo y nuestra intención.
Esta Luz opera sobre nosotros si
llevamos a cabo acciones de acuerdo al consejo de los cabalistas: anhelo
por el amor de amigos, darles regalos a los amigos, tratar de
conectarnos entre nosotros y estudiar juntos a partir de fuentes
cabalísticas.

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