Se nos dice que hay 600 mil almas y cada alma se divide en
varias chispas. Debemos entender cómo es posible que lo espiritual se
divida, puesto que inicialmente fue creada un alma, el alma de Adam HaRishon. En mi opinión, de hecho solo existe
una sola alma en el mundo, como está escrito (Génesis, 2:7), “ sopló en
su nariz el aliento de vida”. La misma alma completa existe en todos y
cada uno de los hijos de Israel, así como en Adam HaRishón, ya que lo espiritual es indivisible y no puede ser cortado, la cual es más bien una característica de las cosas corpóreas. Sin embargo, decir que hay 600.000
almas y chispas de almas, da la apariencia de que ésta estuviera divida
por la fuerza del cuerpo de cada persona. En otras palabras, primero, el
cuerpo se divide y niega por completo el resplandor del alma, por
medio de la fuerza de la Torá y la Mitzvá, el cuerpo es limpiado, según la medida de su purificación, el alma común brilla sobre él. Sólo existe un deseo en la realidad. La Luz ha creado un deseo, éste opera en él. Éste lo restringe, pone sobre él Masajim (pantallas), construye Partzufim y mundos con él. Sin embargo, el deseo sigue siendo el mismo deseo. La palabra “mundos” (“Olamot” se
deriva de la palabra “ocultamiento” en hebreo), se refiere al
ocultamiento de la Luz ante nuestra percepción y sensación. Es como ver
el mundo sin utilizar gafas y ver un mundo borroso. Los mundos
espirituales son imágenes cada vez más precisas y claras que se revelan
por medio de los “anteojos espirituales” que yo cambio cada vez que me
corrijo, hasta alcanzar el mundo de Ein Sof (Infinito), es decir la corrección completa. Por lo tanto, se trata de una percepción individual y no de una realidad externa que realmente existe. La imagen del mundo depende de la persona que lo alcanza. En general, existe solo un alma, pero
cada uno la percibe de acuerdo a su nivel de preparación. Nosotros
estamos siempre en el mismo lugar, en el mismo sistema, pero cada uno
está conectado emocional y mentalmente con él en diferente medida, de
acuerdo con su alcance y comprensión. Es como un bebé recién nacido que
escasamente logra percibir algo. Sólo después de un par de meses él
comienza a percibir algunos detalles de la imagen completa. Es como si
él también estuviera, por una parte, en un estado de ocultamiento, por
otra, en un estado de revelación y al principio el ocultamiento es
mucho mayor que la revelación. La persona gradualmente percibe de forma
más clara donde acepta su progreso y desarrollo. No estamos hablando de
nada nuevo, sino de la revelación que es parte de nuestra percepción.
Por lo tanto, todo nuestro desarrollo ocurre con el fin de despertar,
construir y preparar vasijas de percepción tales, que sean sensibles a
la revelación de la realidad eterna que no cambia. Básicamente asumimos que sólo existe un alma en el mundo, el deseo de Maljut de Ein Sof
y alcanzamos este estado hasta cierto punto, como si estuviéramos
mirando a través de diferentes tipos de gafas que determinan el nivel de
nuestra cercanía con ella.Cuando el Ser Humano descubre la verdadera esencia del Creador y se comporta segun esa naturaleza, de otorgante o dador, ese acercamiento es tan intenso, que se da cuenta que no necesita de su religion, esta permanece solo como parte de su entorno cultural y social en este mundo.
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11.7.13
Baal HaSulam, “600.000 almas”
Se nos dice que hay 600 mil almas y cada alma se divide en
varias chispas. Debemos entender cómo es posible que lo espiritual se
divida, puesto que inicialmente fue creada un alma, el alma de Adam HaRishon. En mi opinión, de hecho solo existe
una sola alma en el mundo, como está escrito (Génesis, 2:7), “ sopló en
su nariz el aliento de vida”. La misma alma completa existe en todos y
cada uno de los hijos de Israel, así como en Adam HaRishón, ya que lo espiritual es indivisible y no puede ser cortado, la cual es más bien una característica de las cosas corpóreas. Sin embargo, decir que hay 600.000
almas y chispas de almas, da la apariencia de que ésta estuviera divida
por la fuerza del cuerpo de cada persona. En otras palabras, primero, el
cuerpo se divide y niega por completo el resplandor del alma, por
medio de la fuerza de la Torá y la Mitzvá, el cuerpo es limpiado, según la medida de su purificación, el alma común brilla sobre él. Sólo existe un deseo en la realidad. La Luz ha creado un deseo, éste opera en él. Éste lo restringe, pone sobre él Masajim (pantallas), construye Partzufim y mundos con él. Sin embargo, el deseo sigue siendo el mismo deseo. La palabra “mundos” (“Olamot” se
deriva de la palabra “ocultamiento” en hebreo), se refiere al
ocultamiento de la Luz ante nuestra percepción y sensación. Es como ver
el mundo sin utilizar gafas y ver un mundo borroso. Los mundos
espirituales son imágenes cada vez más precisas y claras que se revelan
por medio de los “anteojos espirituales” que yo cambio cada vez que me
corrijo, hasta alcanzar el mundo de Ein Sof (Infinito), es decir la corrección completa. Por lo tanto, se trata de una percepción individual y no de una realidad externa que realmente existe. La imagen del mundo depende de la persona que lo alcanza. En general, existe solo un alma, pero
cada uno la percibe de acuerdo a su nivel de preparación. Nosotros
estamos siempre en el mismo lugar, en el mismo sistema, pero cada uno
está conectado emocional y mentalmente con él en diferente medida, de
acuerdo con su alcance y comprensión. Es como un bebé recién nacido que
escasamente logra percibir algo. Sólo después de un par de meses él
comienza a percibir algunos detalles de la imagen completa. Es como si
él también estuviera, por una parte, en un estado de ocultamiento, por
otra, en un estado de revelación y al principio el ocultamiento es
mucho mayor que la revelación. La persona gradualmente percibe de forma
más clara donde acepta su progreso y desarrollo. No estamos hablando de
nada nuevo, sino de la revelación que es parte de nuestra percepción.
Por lo tanto, todo nuestro desarrollo ocurre con el fin de despertar,
construir y preparar vasijas de percepción tales, que sean sensibles a
la revelación de la realidad eterna que no cambia. Básicamente asumimos que sólo existe un alma en el mundo, el deseo de Maljut de Ein Sof
y alcanzamos este estado hasta cierto punto, como si estuviéramos
mirando a través de diferentes tipos de gafas que determinan el nivel de
nuestra cercanía con ella.
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