Las relaciones entre la persona y la sociedad o entre la persona y el Creador determinan el carácter de la sociedad, el movimiento, el partido, la religión, o la tendencia. Existen muchas conexiones así pero
nosotros las dividimos en dos: de acuerdo a la necesidad y de acuerdo al
anhelo de la persona por alcanzar al Creador, quien no lo deja
descansar y lo fuerza a buscar sólo una meta en la vida, buscar la
fuerza superior, la razón para vivir, el significado de la vida, a
“quién le doy placer”. Esa persona tiene que alcanzar la raíz, la fuente
de su existencia. Esta es la primera condición de acuerdo a la cual la persona es incluida en un grupo de cabalistas.
Al unirse al grupo, nosotros no revisamos mediante un instrumento
especial este atributo en nadie, pero si la persona no tiene la chispa
de buscar al Creador, la inclinación, la pasión, el hambre interna,
entonces ella no pertenece a ese grupo y eventualmente lo abandonará.
Esto puede suceder incluso después de 10 a 15 años de estudio. Esos años de estudio ciertamente no se
borran simplemente de su vida porque ella trabajó durante este tiempo y
esa es parte de la corrección de su alma,
pero nosotros solo nos quedamos con las personas en quienes existe una
chispa que las obliga a alcanzar la revelación de la fuerza superior,
dado que esto es lo único que ellas quieren. Esta es la razón única y principal de
estar en un grupo y todo lo demás es sólo un medio para alcanzar esta
meta. Gradualmente ellas aceptan esos medios pero no de inmediato; esto
se hace paso a paso como parte de una lucha interna y ellas ciertamente
no están dispuestas a aceptar esto de una sola vez. Esto se debe a que
todos los medios para revelar al Creador operan en contra de nuestro
deseo, en contra de nuestros atributos naturales, en contra de nuestros
hábitos, y en contra de nuestra formación, dado que todos son anti
egoístas. Entonces a la persona le toma tiempo
entender y sentir finalmente que el primer alcance del Creador tiene
lugar en la vasija espiritual colectiva, en la conexión entre nosotros
que nos obliga a conectarnos con toda la realidad. Toda la realidad en los niveles de la
naturaleza inanimada, vegetativa, animada, hablante están en la
persona, en la conexión entre las personas, especialmente en la
conexión entre los amigos en el grupo. Sólo dentro del grupo es
recompensada la persona con libre albedrío
y con la decisión de hacer que éste sea más fuerte o no, con el fin de
conectarse a él. Con esto, ella crea un lugar para la revelación del
Creador. Esta es la única manera en que funciona:
La persona asciende de su planta baja, que está en el “suelo” (en su
deseo de recibir) al primer piso, a la corrección de sus deseos. Desde
ahí, junto con los amigos, corrige la conexión entre ellos y asciende
al segundo piso, a la revelación del Creador quien se revela como el que
habita en la vasija colectiva llamada Shejiná. Así, la persona alcanza la meta que ha
anhelado desde el principio, sin saber hacia qué exactamente es atraída y
cómo llenar este deseo que no queda claro. Ella pasa por este largo
camino con el fin de alcanzar esta meta que subconscientemente ha
sentido que es lo único que necesita en la vida.
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