La espiritualidad no está dividida en partes, por lo tanto ésta se encuentra completamente en cada uno de nosotros y en todos juntos. “En cada uno de nosotros” significa que si yo puedo incluirme en todos, entonces descubro el alma colectiva,
es decir no sólo esos miles de millones que están vivos ahora, sino
además aquellos que aún no han nacido y nacerán en el futuro. Esta no es
la imagen que imaginamos. En otras palabras, este es un volumen,
un alma, una substancia. Esta se nos revela sólo según la medida en que
podamos existir adecuadamente y el nivel de intensidad en que podamos
interactuar. De acuerdo con eso se determinan las
propiedades de cada persona y de cada partícula en cada uno de
nosotros. Existen personas que se caracterizan por la diseminación, es
decir por el contacto con un gran número de personas, y existen aquellos
que son lo opuesto, que se caracterizan por la conexión con
un círculo estrecho de personas, pero con un alto nivel de intensidad
de conexión entre ellas. Es decir, esto ocurre de acuerdo a la cualidad o
de acuerdo a la cantidad; en cada uno de nosotros existen tanto una
como la otra, de acuerdo a las características de su alma. Por ejemplo, el corazón, aun cuando
claramente está involucrado en su trabajo estrechamente enfocado, se
conecta con multitud de órganos. Mientras que, otros sistemas, como los
vasos sanguíneos, el sistema linfático, el sistema nervioso, y otros,
por otra parte, se extienden por todos lados, llegando a todas las
partes del cuerpo. Nuestras conexiones también son así. Es posible ver
esto en relación a lo que anhela la persona. Veo esto en relación a mis
estudiantes, por ejemplo, cuán capaces son, en mayor o menor medida, de
encontrarse a sí mismos (hasta donde yo veo). Pero en general esto no tiene
importancia, porque la Luz aparentemente nos pone donde estamos. No hay
nada nuevo, sólo aceleramos nuestro desarrollo al atraer la Luz
Circundante. Por otra parte, ésta nos hará avanzar de cualquier manera,
de acuerdo al plan de la naturaleza. Pero este programa se encuentra sólo en la Luz de Nefesh (de la palabra “Nefishá”), que significa el estado inanimado. Es decir, la Luz nos empuja todo el
tiempo y nosotros huimos de ella porque esta presión la percibimos como
negativa; siempre estamos desarrollándonos de esta manera. Pero este
tipo de desarrollo no es bueno, porque puede llevar a grandes desastres
naturales, guerras y cosas así. Si no hacemos nada, entonces esto es
lo que nos espera. Por el contrario, si nosotros
invitamos el apresuramiento de la Luz Superior, su iluminación aumentada
sobre nosotros, entonces avanzaremos más rápidamente. Baal HaSulam en la “Carta 13″, escribe acerca del trabajo en un grupo: Deben saber que hay muchas chispas de santidad en cada uno en el grupo [entre los amigos], cuando ustedes reúnen todas las chispas de santidad en un lugar [en un deseo], como hermanos, con amor y amistad, ciertamente tendrán [es decir, alcanzarán] un muy alto nivel de santidad por un momento, proveniente de la luz de vida [del nivel de otorgamiento].

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