Esta es la definición de la sabiduría de la Cabalá,
el método de la revelación del Creador para el ser creado en este
mundo y el mundo existirá hasta que todos los seres creados revelen al
Creador. Todos sienten esta realidad hasta que revelan al Creador en
todos sus deseos. Es por esto que el mundo existe. Entonces, al final, llegamos al trabajo
del Creador, es decir, a Su revelación. La revelación del Creador es la
revelación de la propiedad de amor y otorgamiento, opuesta a nuestra naturaleza, que vemos a nuestro alrededor y descubrimos dentro de nosotros. La revelación de la naturaleza del
Creador es posible sólo mediante nuestra propia petición, necesidad y
deseo. Por lo tanto, mientras la persona estudia la sabiduría de la
Cabalá, ella comienza a sentir que carece de la revelación del Creador,
de la fuerza de otorgamiento y amor ¿Sucederá que de pronto querré amar
al otro, darle a él?. ¿Es posible esperar como resultado de mi
trabajo y todos mis esfuerzos que yo sea capaz de amarlos a todos: la
naturaleza inanimada, vegetativa, animada y a las personas? ¿Puedo
alcanzar un deseo tal de amar a otros desinteresadamente sin ninguna
relación conmigo mismo y sin recibir mi propio disfrute? ¿Qué situación,
qué condiciones debe organizar el Creador para mí de tal manera que
quiera esto?. Es imposible imaginar que esto pueda suceder. Después de todo, yo sólo puedo amar aquello que me trae placer:
pescado o dulces, comida, sexo, familia, poder y conocimiento. Sin
embargo, es imposible imaginar que pueda amar algo que no me trae
placer. Yo siento mi deseo completamente vacío,
sin obtener ningún placer de este y ni siquiera sentir el sufrimiento
del vacío, de la nada, y de la decepción. Mi ego
ha sufrido, me siento exhausto. Todos mis planes, los cuales surgen de
mi vieja naturaleza egoísta, colapsaron. Siento que no tengo futuro en
mi deseo de disfrutar. Este estado es peor que la muerte, el colapso de
todas las esperanzas, se trata justamente de cierto tipo de sufrimiento
inhumano como el sufrimiento de Job. Comienzo a entender que no seré capaz de
obtener ningún placer de esta situación. Sin embargo, a pesar de esto,
por encima de todo, si aun así aspiro al otorgamiento y amor, a actuar
por el bien del otro, ¡esas acciones realmente serán con el fin de
otorgar! En ese caso, puedo estar seguro de que mi deseo egoísta no
obtendrá nada de esto porque no cuento con la recompensa futura, sino
que sólo pienso en las acciones mismas que terminan en alguien más y se
realizan ahí. Mi vanidad no debe ser alimentada por el
hecho de que me comporté como un héroe que está orgulloso de
sacrificarse. Esta también es una recompensa y no es pequeña. Es decir,
nadie sabe lo que hice, yo mismo, ni siquiera sé esto. Privo a mi egoísmo de
la más diminuta oportunidad de obtener alguna compensación. Esto es
llamado otorgamiento y nosotros tenemos que llegar a este estado. Esto sucede gradualmente debido a los
cambios que ocurren en nosotros. Ahora aparece ante nosotros este estado
final como abstracto e imposible, pero, realmente, es muy inspirador.
Si la persona avanza, descubre las condiciones necesarias para la
acción espiritual, encuentra en ellas una oportunidad de ser como el
Creador, de estar en este estado, en este pensamiento y deseo. Esta es
la fuerza con la cual Él controla y abraza toda la creación. Si la persona realiza este cambio
psicológico en su interior, prefiere el placer del otorgamiento,
entonces revela este estado y todo el resto que aprenderemos ahí. En
cualquier caso, toda su vida y todo este mundo ya tienen sentido.
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