Aquel que altera incluso
una sola, daña la ley y daña el propósito intencional que el Creador ha
establecido, por lo tanto será castigado por la naturaleza. Por lo
tanto, tampoco nosotros, las criaturas del Creador, sentiremos compasión
porque él está profanando las leyes de la naturaleza y deshonra el
propósito del Creador. De aquí se hace evidente que, si yo veo que alguien está actuando en contra de las leyes de la naturaleza,
tengo que detenerlo, puesto que nosotros nos encontramos en un sistema
y si una persona va en contra de una de sus leyes, entonces,
necesariamente, tiene una mala influencia sobre toda la naturaleza y
sobre todos. En general, todas las acciones de
ustedes deben ir acompañadas de una comprensión de lo que están
haciendo. Esto se debe a que están influyendo en un gran mecanismo
colectivo, en la conexión mutua de una multitud de partes, integral y
globalmente. Si no conocen las leyes de la naturaleza, esto no significa
que ustedes no causarán daños. La naturaleza acepta su acción como es y
si la intención es buena o mala, o hay falta de intención, esto ya es
superfluo. Sin embargo, sea como sea, desde un punto de vista
materialista, nosotros tenemos que entender que en esencia, nosotros nos
encontramos en un sistema cerrado y por tanto, todos dependemos de los
demás. Nadie puede sentirse libre de la obligación de no dañar el
sistema. Después de eso, es posible continuar.
¿He sido eximido también de beneficiar al sistema? Si lo piensan,
bueno, no lo estás. Esto se debe a que, en un sistema cerrado, cada uno
tiene su lugar, su función y por lo tanto, cada uno está obligado a no
dañar el sistema, está obligado también a beneficiarlo y nadie tiene
libertad de elección con respecto a esto. Por el contrario, todos
estamos obligados a ser partes corregidas dentro de él, a ser partes
beneficiosas para el sistema. Sin embargo, entre todas las partes del
sistema, todavía hay otro mecanismo llamado un “embrague”. Cuanto más lo
presionemos juntos, como si estuviéramos soldados entre nosotros en el
sistema general, dependiendo del grado de nuestra adhesión mutua, este
“pedal” se libera gradualmente cada vez más, elevando la dependencia
mutua y nosotros estamos obligados a actuar en consecuencia, a no hacer
daño y traer beneficios de acuerdo a los “mandamientos negativos” a
los “mandamientos positivos“.

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