A la filosofía le gusta ocuparse de Su Esencia y demostrar que las
reglas no se aplican a Él. Sin embargo, la Cabalá no tiene trato alguno
con él, porque ¿cómo puede definirse lo inalcanzable e imperceptible?. Los cabalistas hablan mucho acerca de
Su iluminación en la realidad, es decir, de todas aquellas
iluminaciones que ellos realmente han alcanzado, tan válidamente como
alcance tangible. Los cabalistas alcanzan una Luz
abstracta cuando ésta se inviste en vasijas y desde una forma teórica se
convierten en una estructura tangible al manifestarse en nosotros como
nuestras diversas características. Se dice que “nosotros no definimos por nombre o palabra aquellos que no hemos alcanzado”. Alcanzamos
todo lo que hay, al analizar esto en nuestras vasijas de recepción. Son
nuestros “ojos”, nuestra visión, el canal por medio del cual percibimos
el mundo. Sólo a condición de que conozcamos cierto fenómeno, podemos
explorarlo según el grado de inmersión nuestra en él. Así avanzamos. Hay
un principio rígido: “Por Tus acciones te conoceremos”. Es por eso que
siempre dependemos de la percepción en nuestras vasijas, deseos. Nuestras reacciones internas a estos, son de hecho la Luz. De manera similar, nosotros reconocemos
la electricidad no por medio de su esencia, sino por sus resultados.
Algo fluye a través de cables y genera diversos fenómenos. Todo lo que
vemos son los resultados. Baal HaSulam escribe sobre esto en su artículo "La esencia de la sabiduría de la Cabalá". Las
cosas reales se encuentran aún en la realidad corpórea establecida ante
nuestros ojos, aunque no tengamos ni la percepción ni la imagen de su
esencia. Tales son la electricidad y el imán, llamado “fluidum”.
Sin embargo, ¿quién puede decir que estos nombres no son reales, cuando
claramente y de manera satisfactoria conocemos sus acciones? No
podríamos ser más indiferentes al hecho de que no tenemos la percepción
de la esencia del asunto en sí, a saber, la electricidad misma. Nosotros siempre exploramos las
consecuencias de las diversas categorías esenciales, en vez de tratar
con las categorías en sí. De hecho no tengo idea qué es el sujeto que
miro, pero sé cómo actúa. Todo lo que hago es comprobar mis
sensaciones y reacciones: Algo me parece negro, otras cosas las siento
sólidas, algunas son largas y ciertas cosas puedo probarlas u olerlas.
La realidad está compuesta por mis reacciones internas a los impactos
exteriores, en vez de estar compuesta por los factores que las causan
per se. Por lo tanto, los fenómenos que diferenciamos son realmente los
efectos que causa la externalidad en nosotros. ¿Por qué los filósofos se niegan a
admitirlo? La respuesta es que esto los obligaría a volverse cabalistas y
a estudiar la sabiduría de la Cabalá a fin de explorar la espiritualidad.
El sentido común sugiere que ellos no saben o entienden nada y no
tienen nada que decir. Realmente, ¿qué se puede uno decir si no vive en
la espiritualidad, ni la siente en las vasijas, deseos?. No debemos acercarnos a la Cabalá con la
inteligencia del hombre normal; nosotros no estamos en la dimensión que
describe por ahora la Cabalá. Podemos fantasear acerca de lo que hay
dentro de la Tierra e imaginar la vida en otros planetas, puesto que
estas cosas al menos están entrelazadas de alguna manera con nuestras
sensaciones. Sin embargo, esto no tiene nada que ver con la
espiritualidad. Por otra parte, no tenemos ninguna conexión con el mundo
espiritual: Nuestra realidad material como la vemos, está totalmente
separada de la imagen que se ha creado en nuestras mentes. ¿Cómo podemos
deliberar sobre algo con lo que no tenemos contacto alguno?. Esta es una de las razones por la cuales
se le ocultó la sabiduría de la Cabalá a la humanidad durante milenios.
Los cabalistas temían que “sabelotodo” que sólo tienden a filosofar
sobre los temas, se relacionaran con la Cabalá. Esto también se aplica a los filósofos,
quienes valoraban la Cabalá, como Reichlin, Goethe, Pico della
Mirándola, y otros. Incluso estas personas no entendían nada de la gran
sabiduría, ni podían darse cuenta de que el conocimiento universal,
general, está más allá de las disciplinas tradicionales originadas en la
Cabalá. Lo que ellos proclamaron en realidad no es nada más que
filosofía. Algunos filósofos se acercan a la Cabalá con el análisis
crítico basado en un enfoque subjetivo, otros reconocen su importancia,
aunque ninguno de ellos la entiende. Su posición carece del tan
necesario racionalismo. Sin embargo, la verdad será revelada pronto;
estamos muy cerca de ella.

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