Si hay alguna definición que pueda hablar de lo
espiritual desde lo corporal, esto les pertenece sólo a aquellos que han
alcanzado una cosa espiritual y la han sentido. Estos son los
cabalistas genuinos; por lo que esta es la sabiduría de la Cabalá que
necesitamos. Este mundo material está completamente separado de la espiritualidad.
Los cabalistas nos explican que nuestro mundo material no es más que el
resultado de nuestra imaginación. Cuando despertemos, veremos que
“estábamos como soñando”. Este sueño y nuestra existencia en él parecen
reales, sin embargo, en su núcleo, son imaginarios e ilusorios. Pero nosotros somos incapaces de hacer
la distinción. Hay una realidad y existen cinco sensores a través de los
cuales podemos investigar la realidad. Nuestra exploración de este
reino es llamada “ciencia”, un complejo de conocimiento confiable que
nos sirve de guía. Con la ayuda de la ciencia, las personas producen
medicamentos, construyen casas, etc., para hacer que nuestra vida sea
mejor. El conjunto de conocimientos que llamamos “ciencia” es muy
fiable, confiable y probado. Esto explica el por qué la ciencia hace que
nos sintamos más seguros y satisfechos. Sin embargo, seguimos pensando acerca de
la “vida después de la muerte”. Nosotros no sabemos qué es.
Físicamente, uno muere con el cuerpo de uno, sin embargo, no es un
secreto que por encima de éste hay una cierta parte de nosotros, un
componente espiritual. No existen pruebas sólidas de este hecho; además,
la sabiduría de la Cabalá declara que no hay componente espiritual en
nosotros en absoluto. Aquel que no ha alcanzado la espiritualidad
permanece en un nivel físico “animado” durante toda la vida. No es un
accidente que Baal HaSulam dijera una vez, que a él no le
importaba donde sería enterrado su “saco de huesos”. Sin embargo,
nosotros tenemos la oportunidad de cambiar nuestra naturaleza de manera
que, además de nuestra existencia “animal” también revelemos la vida en
otra dimensión, en una realidad espiritual. Es muy sencillo: lo que uno logre
conseguir es todo lo que existe en la realidad de uno. Las fantasías no
ayudan, nada de este mundo puede estar relacionado con la
espiritualidad. La espiritualidad existe independientemente y si aún no
estamos ahí, simplemente no podemos deliberar sobre ella. Por lo tanto,
los científicos no exploran este tema, puesto que no tienen
“herramientas” relevantes para ello. Sin embargo, hay un enfoque especial
hacia la vida que es llamado “filosofía”. Ésta especula sobre los temas
que son imposibles de explorar usando los métodos científicos
tradicionales. Como resultado, los filósofos llegan con diversas
opiniones sobre el mundo espiritual como si lo sintieran, lo
entendieran, o tuvieran acceso a él. No cabe duda que este es un enfoque
claramente equívoco, poco científico, que no tiene nada que ver con la
ciencia o con el sentido común. Se trata de fantasías, de modo que, no
es casualidad que hoy en día la palabra “filosofía” se haya vuelto
despectiva. Los que se aleja de la realidad son llamados “filósofos” con razón. Es por eso que Baal HaSulam
estaba fuertemente en contra del enfoque filosófico. Antes, cuando era
imposible revelarles a las masas la sabiduría de la Cabalá, los
filósofos podían hablar profusamente acerca de sus puntos de vista. Hoy
en día, la sabiduría de la Cabalá se extiende por el mundo, mientras que los filósofos continúan discutiendo cosas con las que no tienen ningún contacto, confundiendo aún más a la gente. Baal HaSulam explica que las
construcciones filosóficas carecen de fundamento, que ustedes no pueden
escuchar a los filósofos, dado que ellos se mistifican, se
desconciertan a sí mismos y a los demás, privando así a la humanidad de
una oportunidad para acelerar el progreso en el alcance de la meta de la
creación. Después de todo, ¿no viene en primer lugar la meta de la
creación y permanece por encima de todas las demás cosas? Si no nos
apuramos, si dejamos que los filósofos nos confundan aún más,
desencadenaremos afecciones adicionales. Esto era lo que le preocupaba a
Baal HaSulam. Por cierto, una pregunta curiosa que
surge es: ¿Cómo pueden los pensadores serios, fantasear sobre algo que
aún no ha sido alcanzado, de lo cual no tienen pruebas y que es algo
que ellos nunca han revisado o analizado? Este misterio de la filosofía todavía no tiene respuesta.

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