Cuando uno aplica gran
cantidad de esfuerzo durante un largo periodo de tiempo, pero no logran
ningún resultado, uno empieza a sentir el dolor y sufrimiento, porque
entregó mucha energía, pero no ve ningún avance en su trabajo. Entonces, le llegan una a una las
contemplaciones. Uno se desespera, luego se fortalece, entonces cae, se levanta una y otra vez. Este proceso continúa hasta que surge de su
esfuerzo un deseo real en el momento de los ascensos y descensos que se
forman en él. Con cada elevación, caída, uno acumula y siente dolor
porque aún no se ha fusionado con el Creador. Cuando la vasija del
esfuerzo de uno se llena completamente, entonces esto es llamado un
deseo espiritual y el Creador lo llena, dado que ahora uno ha alcanzado
un verdadero deseo. Si después de varios años de trabajo de
repente ustedes entienden que han retrocedido, esto es intencional para
que sientan el dolor de no haberse fusionado con el Creador. Entonces,
es necesario que se den cuenta de que con cada ronda de ascensos y
descensos, están acercándose a la creación de una vasija verdadera. Es
imposible obtener el llenado perfecto antes de obtener un deseo
perfecto. Vemos que cada año que pasa nos trae una mejor comprensión de las palabras de Rabash. Él lo explica todo con mucha precisión y sus palabras penetran profundamente en nuestras almas. Muchos años de elevaciones y caídas de
todos los tipos posibles ocurren, hasta que uno comienza a experimentar
una verdadera necesidad de adquirir las propiedades del otorgamiento.
Esto sucede como resultado del trabajo de la Luz en nosotros en
respuesta a los esfuerzos que aplicamos. Además, “lo que no logra la
mente, el tiempo lo logrará”. Debido a nuestras actividades como por
ejemplo los estudios, la difusión, el apoyo mutuo, y los congresos,
nosotros nos integramos con los demás. Esto significa que todos
atraviesan cambios, a pesar de que algunos de ustedes los atraviesan más
rápido que otros. Algunos de ustedes se confunden a sí
mismos al realizar otras metodologías y permitir influencias ajenas y
aledañas que los impactan. En este caso, yo no me refiero al entorno
típico en el que todos vivimos, sino más bien a sus intentos por
encontrar prácticas espirituales alternativas. De tal manera que cada
uno de ustedes avanza por su propio camino, pero, dado que todos están
incluidos en los demás y cada uno contribuye en todos los otros, hay
elevaciones y caídas que sirven como buena señal del trabajo interno que
ustedes hacen. Como resultado de ello, uno comienza a
sentir que el otorgamiento ya no le es “ajeno”. Ya no es insípido, sin
sabor, sin olor; no son las palabras vacías acerca de dar, de agradarle
al Creador, o de amar a nuestros vecinos, que anteriormente eran lemas
sin vida. De repente, uno comienza a sentir el sabor de ellas, es decir
que comienzan a formarse las vasijas espirituales. Nosotros empezamos a
sentir la vida real en estas palabras, un sabor: amargo o dulce, ascenso
o descenso. Amargo, dulce se sienten en el corazón
y superior o inferior se evalúan de acuerdo a la razón. Esta es la
forma en que evaluamos estos conceptos y de repente empiezan a
desencadenar en nosotros respuestas internas. Cuando uno escucha las
palabras sobre amor u odio en relación al trabajo espiritual, al
otorgamiento, recepción, reacciona a ellos en el corazón y la mente de
uno. Por lo tanto, empieza a diferenciar internamente entre estas dos
cualidades. Sin embargo, esto no es suficiente. Uno
debe seguir trabajando hasta que aparezca un verdadero deseo por el
Creador, la propiedad perfecta de otorgamiento. Nada es incompleto en la
espiritualidad. La vasija espiritual más pequeña que se revela en la
persona, el deseo de fusionarse con el Creador, el atributo de
otorgamiento que la llena por completo, es en realidad la totalidad de
la persona. Uno siente que es completamente definido por los genes espirituales (Reshimot) que se desarrollan dentro de sí. En el siguiente nivel, descubrirá que su Reshimo anterior constituía sólo un gramo de su Reshimot posterior,
que a su vez ya pesa un millón de toneladas. Hasta ahora, es como un
niño que recibió un dulce pedazo de caramelo, está completamente absorto
debido a él y por lo tanto siente el mundo entero como algo dulce. Aquellos que avanzan, aclaran
eventualmente sus relaciones entre sí en los niveles espirituales que
alcanzan; de esta manera entendemos que todo se acumula y aumenta
continuamente. Entonces, nosotros debemos hacer nuestra parte de los
esfuerzos y desear lograr la propiedad perfecta del otorgamiento.
Tenemos que esforzarnos por ser llenados completamente por esta
propiedad en nuestras mentes y corazones, de tal manera que altere
completamente nuestra actitud actual en el mundo, empujando a un lado
nuestra vieja visión. Tenemos que perder nuestra actitud
actual y evaluarlo todo a través de los ojos del Creador, de los ojos de
otorgamiento. Todavía no sabemos qué es, pero gradualmente mejoramos
nuestra disposición para ello; esto sucede como resultado de la Luz que
Reforma. Cuando esto ocurre, nosotros alcanzamos la plena capacidad del
deseo que nosotros completamos por medio del Creador. Nosotros somos totalmente incapaces de
completar este trabajo por nuestra cuenta. Podemos alcanzar hasta el 99 %
del deseo de otorgar, con la ayuda del Creador, pero nunca alcanzaremos
el 100 %; esto está más allá de nuestro poder. Es por eso que se nos
dice que el Creador terminará este trabajo por mí, llenará nuestra
medida y luego nosotros recibiremos el perfecto llenado de un deseo
perfecto. Así es como nace la persona en su primer escalón espiritual. Vemos que estamos acercándonos a este
peldaño. Hemos pasado por muchos cambios y seguimos teniendo una mejor
comprensión de las palabras de Rabash; vemos que él aclara cada
paso individual en nuestro camino. Finalmente, nosotros apreciaremos el
nivel de su meticulosa precisión. Sin embargo, es obvio que él tuvo que
vestir este conocimiento en este tipo de ornamentos a fin de que esto
nos atrajera y no nos rechazara. Así, evitó hablarnos abiertamente del
resultado de este programa desde el comienzo de nuestros estudios. Él
revela un poco más cada vez, según el grado que sea beneficioso para los
estudiantes. Esta es la forma en que escriben sus libros los
cabalistas. Los artículos de Rabash muestran
que tuvo gran cuidado de nosotros y nos dio a conocer una nueva
metodología de corrección. Dado que no entendimos sus escritos antes y
empezamos a comprenderlos sólo hoy, ahora podemos afirmar que en
realidad seguimos su camino con la ayuda del Creador.

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