No existe nada en el mundo además de la persona, y todo el resto son
mis partes que se presentan ante mis ojos como extrañas, las cuales debo
elevar y evaluar, puesto que de esta manera yo alcanzaré la forma de otorgamiento. La expresión del otorgamiento es con amor.
Nosotros le otorgamos a quien amamos. Si ustedes aman a alguien, todo
el tiempo piensan cómo hacer algo bueno por él. Miren cómo una madre no
desvía la mirada de su bebé y sólo busca qué más puede hacer por él.
Este es un ejemplo que nos da la naturaleza. Por lo tanto, cuando salimos a difundir,
nosotros realizamos nuestra corrección personal de manera muy rápida,
apropiada, útil y directa. Depende de nosotros el pensar que sólo,
únicamente con estas personas descubriremos al Creador y no dentro de
nosotros. Todos nuestros deseos internos, que existen ahora, tendrán que
“enrollarse”, tendrán que contraerse. Sólo esta aspiración eterna permanece en
su forma pura, neta, sin ningún tipo de cálculo, cuando llega
directamente desde el punto en el corazón. Decimos que el resto de
nuestros deseos debe contraerse, debemos elevarnos por encima de ellos.
Los esfuerzos dirigidos hacia afuera de nosotros, junto con los deseos
externos, son los que se convertirán en nuestra alma. Según el grado en que comencemos a
cuidar de las personas y a sentir su avance, comenzamos preocuparnos
cada vez más por su éxito, incluso a un grado mucho mayor que la
preocupación que sentimos con respecto a nuestro propio desarrollo
personal. Es como los padres adoptivos quienes invierten más amor e
interés en sus hijos adoptivos que el que invertirían en sus propios
hijos, porque están temerosos de que estos no los amen y tratan de
ganar el amor de ellos. Mientras que su propio hijo puede ser castigado a
veces, porque él piensa que puede soportarlo todo; con los niños
adoptados es necesario aumentar la atención durante toda la vida de
ellos en comparación a la atención que le presta a sus propios hijos. Así, sucede cuando salimos al público en
general e invertimos nuestros esfuerzos en ellos. Cuanto más parezcan
avanzar las personas, más Luz que Reforma recibimos nosotros. Desde el momento en que abrimos un canal
de otorgamiento con el mundo exterior, no hay nada más importante que
la difusión. ¡Con esto nos aseguramos de que todo el mundo esté
preparado para alcanzar el mundo espiritual! Si no hacemos difusión,
entonces, solo los estudiantes elegidos de forma única serán capaces de
alcanzar el descubrimiento de la espiritualidad. Única y exclusivamente
gracias al canal de difusión que está abriéndose podemos recibirlos a
todos y no necesariamente aquí, sino en el mundo entero. Ahora todo
depende solamente de la persona misma. Sin difusión
no tenemos posibilidad alguna de volvernos hacia las partes de nuestra
alma. Nuestra alma se encuentra por fuera, en el mundo entero que nos
rodea: en el inanimado, vegetativo, animado y humano. Nosotros tenemos
que corregir sólo a la persona y todo el resto de las partes de la
naturaleza se corregirá con nosotros, puesto que ellas no tienen
libertad de elección. No hay libertad de elección en las personas que
los rodean a ustedes, más bien está dentro de ustedes, en la forma de
utilizar la oportunidad que se le da y en empezar a difundir este método
para implementarlo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.