Creemos que, debido a esto, estamos volviéndonos cada vez más inteligentes, pero este es el efecto de las fuerzas egoístas (Klipot)
de este mundo. De hecho, en nuestro mundo, cuanto más tiempo permanezca
yo en un lugar, viva allí, observe diferentes fenómenos, más
experiencia gano. No hay nadie más sabio que el experimentado. Resulta que yo debería estar en el mismo
escenario el mayor tiempo posible, y por lo tanto “envejecer” allí, es
decir, ganar la sabiduría (Jojma). Esto es lo que vemos en
nuestro mundo con respecto a nuestra experiencia. De esta forma, nos
resistimos a los cambios. Nos parece que no tiene nada de malo si un
estado continúa día tras día. Pero nosotros debemos tener fe por encima de la razón,
entendiendo que cada grado se hace posible sólo a partir de un grado
más elevado. Todo lo que recibimos en el momento actual, proviene del
grado que está por encima de él. Esta es la fuente de todas nuestras
acciones, decisiones, conclusiones y fuerza. La cabeza está en la parte
superior y por debajo de ella, tenemos sólo su consecuencia, es decir,
el cuerpo. Nosotros nunca aprenderemos algo de estas consecuencias ni
sabremos la verdadera causa de lo que está sucediendo. Sólo veremos cómo se relacionan unas con
otras, pero ¿por qué? Esta razón siempre será falsa. Sustituiremos el
conocimiento de la verdadera raíz por un nexo entre sus consecuencias. Ellas no existen. Pero el origen de todo lo que ha pasado a través de
esta cadena de eventos, está sólo en el grado más elevado, siempre está
en la parte superior. Se trata de una comprensión
completamente diferente como la de un niño de corta edad y la de un
adulto que está a su lado. El niño conoce sus juguetes y sabe cómo jugar
con ellos mejor que los adultos. Pero la mente que se oculta en estos
juegos, la cual se preocupa de cómo construir con ellos y enseñarle al
niño a fin de que avance en su desarrollo, es la parte que agrega el
adulto. El niño habría permanecido en el mismo nivel, si no se le
hubieran dado nuevos juguetes y si no se lo hubiera puesto en un entorno
más desarrollado. Por lo tanto, debemos entender que nuestra voluntad de permanecer en el estado actual, es una Klipá egoísta. El grupo y el maestro
deben presionarlos a todos y moverlos hacia la meta, no aceptar que las
personas se bloqueen en una posición durante muchos años. El estar
congelados en un estado es religión (Daat). Un ascenso cada vez por encima del conocimiento (Daat) hacia la fe, otorgamiento, requieren trabajo. La persona tiene que ser despertada hacia éste porque nuestro egoísmo no nos permite movernos y se aferra a nuestros pies. Por lo general, el ego nos toma por los
pies y nos halaga: “Quédate aquí y todo estará bien”. ¿Por qué
molestarse si todo depende y proviene del Creador, es debido a que se
nos dice que “es mejor sentarse y no hacer nada”? La persona encuentra
de inmediato una gran cantidad de citas para justificar su pereza y deja
de avanzar. Resulta que él ya está muerto. Esto se
debe a que el avance espiritual se calcula por medio de los estados
(incluso momentáneos) durante los cuales la persona trató de acercarse
al deleite del Creador
y es por eso que él estaba buscando cómo darles placer a los seres
creados, porque sólo a través de los seres creados es posible para darle
placer al Creador. Así se cierra esta cadena que nos ayuda a
escudriñar. El Creador es la causa, los seres creados son los medios.
El ser creado es el medio y el Creador es la meta. Sin embargo, la persona piensa que está
cansada, sin energía, motivación y en sensación de importancia y
concuerda con este estado, pensando que éste se moverá por sí mismo.
Ella espera que al final todo pase y por lo tanto ya se condena a sí
misma a la muerte. Aquí sólo pueden ayudar el grupo, la influencia del
entorno, la garantía mutua
y sobre todo, las responsabilidades constantes de acuerdo a un
estricto horario diario que la persona tiene que llevar a cabo. Así,
ella compra tiempo.

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