Existen dos fuerzas: “algo de algo” (Yesh mi Yesh) y “algo de la nada” (Yesh mi Ain),
y hay un sistema de relaciones entre ellas. ¿Cómo es posible hacer que
“algo de la nada” sea similar a “algo de algo”? ¿Cómo puede el deseo de
recibir volverse como el deseo de otorgar? El deseo de recibir
no puede convertirse en un deseo de dar, pero puede copiar este último
al actuar como él. Este tipo de comportamiento es llamado “recibir en
aras de otorgar”. Para ello, es necesario tener una
sensación del Dador, puesto que nosotros aún no estamos preocupados por
Él; nos preocupa solamente cómo llenarnos a nosotros mismos. Para
recibir en aras de otorgar, tenemos que sentir a la persona a quien
estamos dándole y usar nuestro deseo de acuerdo a lo que quiere el Dador. Nuestro deseo se convierte en un método
para complacer al Creador, así que necesitamos la energía y las
propiedades que no teníamos antes. Queremos “familiarizarnos” con Aquel a
Quien le otorgamos, debemos entender por qué estamos haciendo esto. En
otras palabras, tenemos que separarnos de nosotros mismos y empezar a
sentir el mundo interno alguien más. ¿Qué propiedades, fuerzas, y aumentos
son necesarios para lograr esta meta? Nosotros tenemos que resolver este
problema. Tenemos que pasar a través de un determinado proceso, a fin
de lograr la meta. Esta pregunta se nos aclara por medio de las letras. Maljut le pregunta a Keter si ella puede llegar a ser similar a Keter, con la ayuda de la letra “Sámej”. Keter le responde a Maljut que esto no es posible. Ella sólo puede cubrir una parte del camino para reunirse con Keter; ella sólo puede recorrer una pequeña porción del camino hacia el lugar en el que Maljut misma se separa y recibe apoyo (Simjá) (derivado de la letra “Sámej”). En este punto, Maljut no depende del deseo que tenía al comienzo de su viaje. Es como si ella flotara en el aire. ¿Qué viene a continuación? La corrección no puede lograrse de esta manera. Por el contrario, si Maljut quiere continuar, ella tiene que recibir en aras de otorgar. “Sámej” no quiere recibir. Esta letra aspira a otorgar, a “Jafetz Jesed”, nada más que eso. Es como un hombre justo que vive solo en el bosque y no tiene siquiera una camisa, pero él no la necesita. Es por eso que es necesario cancelar “Sámej”,
dado que la fuerza que envuelve a esta letra se convierte en un
obstáculo para ello. Notros necesitamos el poder de desarrollo de la
letra “Mem” que consta de dos letras: “Dalet” (dos puertas, Délet)
que tienen que abrirse y dejar que salga el feto para que continúe su
desarrollo. Estas puertas son dos fuerzas opuestas que luchan entre sí.
Es por eso que se les llama las bisagras de la puerta (Tzirim), o los dolores de parto (Tzirim), es decir el dolor del avance. El segundo poder que anula la protección de “Sámej”
es cada vez más fuerte y el feto comienza a obtener el deseo adicional
para ser complacido, lo cual estaba previamente bajo el poder del
egoísmo, pero ahora hace la transición desde la recepción hacia el
otorgamiento.
No hay nada que sea absoluta y
enteramente bueno. No hay letra o fuerza que pueda ayudarnos en todas
las circunstancias, a excepción de la letra “Bet”, que significa “bendición”. La letra “Bet”
no depende de nada en absoluto, sólo del superior. Las formas de
recibir su bendición (es decir, la Luz Retornante) pueden aprenderse de
la sabiduría de la Cabalá. Las propiedades restantes se revelan y se
corrigen debido a esta bendición.

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