Si las personas no están insatisfechas con la vida, no se nos permite
acercarnos a ellas. Es por eso que hemos estado esperando durante todos
estos 3.500 años desde la salida de Babilonia. Sólo ahora, cuando la crisis está desarrollándose en el mundo, se presenta en las personas la necesidad de un cambio. Sus demandas no están conectadas con la
espiritualidad. Incluso cuando Abraham reunió a su alrededor a los
habitantes de Babilonia, él no les dijo que ahora trabajarían para un
nuevo Dios especial. Él simplemente les dijo: “Mis amigos, hemos entrado
en una crisis. Ya no nos entendemos, nuestra sociedad está
destruyéndose y desgarrándose por el odio mutuo. Nadie sabe qué camino
tomar. Cada uno tiene su propio dios: Para uno es el dinero, para otro
la fama, para el tercero el poder, la política y para el cuarto la
ciencia. Todo en la vida está completamente destruido: No hay familia,
hijos, educación, seguridad, ni esperanza para el mañana. ¡Entonces,
mejoremos nuestras vidas!” ¡Abraham les dice a las personas que él
posee el secreto para una buena vida, no para algunos asuntos sublimes,
sino para una vida simple! Él dice: “Ustedes sienten que su ego los
ha llevado al reconocimiento del mal. ¿Ya ven que su ego es el mal que
no les permite establecer una buena vida, sino que los condena a
muerte?”. Algunas personas estuvieron de acuerdo
con él y él los llevó con él. Pero el resto dijo que solucionaría esto
sin él; lo dejaron ir y lo echaron de Babilonia. Se podría haberse
quedado allí. Pero cuando él se reunió con grupo y profundizó en este
trabajo, se dio cuenta que en primer lugar necesitaba preparar Galgalta ve Eynaim y luego, armado con el GE corregido, tenía que ir al AHP y corregirlo. Por lo tanto, abandonó Babilonia y fue a la tierra indicada por el Creador. Ustedes pueden hablar con la persona
sólo en su lenguaje, aceptando sus demandas. Nosotros nos volvemos solo
hacia aquellos sectores de la población que sienten que están en malas
condiciones. No nos dirigimos a la clase media que están bien, por el
momento, sino sólo a aquellos que necesitan ayuda. Hay personas que no
ven que exista un problema, e incluso si lo ven, piensan que no les
afecta personalmente. Nosotros tampoco necesitamos recurrir a ellos. Nos dirigimos sólo a los que están en
crisis. En efecto, la crisis es tal que ellos no se sienten capaces de
corregir la vida, después de haber perdido toda esperanza. No tienen
hacia dónde ir a pedir ayuda, y sienten la desesperación y la
impotencia, y no tienen esperanza en el futuro. Por el momento, la clase media no siente
estos problemas, pero a juzgar por la velocidad de la crisis, en seis
meses la clase media estará en la más baja condición. La clase media
desaparecerá toda junta: Existirán sólo la elite y los pobres. Entonces,
podrán hablar con los que han caído. En seis meses, máximo un año, la clase
media caerá en un estado tal que estará completamente lista para
nuestras explicaciones. Todo depende sólo del número de golpes que la
persona reciba. Si pierde la esperanza en el futuro, entonces ya podemos
hablar con ella. Y esto ocurrirá muy rápidamente. Ellas aún no pueden oírnos, sólo
aquellas que tienen el punto en el corazón. Pero estas personas son
pocas y generalmente están rodeadas de una sociedad que suprime estas
chispas en el corazón. La chispa espiritual de la persona está
esclavizada por su egoísmo, está bajo muchas cargas: la familia, los
niños, la opinión del entorno, los compromisos y las deudas.
A la persona se la ha atado
deliberadamente a la deuda para que no pueda escapar. La economía actual
está basada en la deuda en vez de las ganancias. Cada una le debe entre
un cuarto y medio millón de dólares, incluidos los recién nacidos. Esto
amarra a la persona a un sistema y no le deja libre elección. Es muy
difícil liberarse de esas cadenas.

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