En las mesas redondas las personas necesitan sentirse iguales. No somos
iguales por naturaleza, pero esto no depende de nosotros, nos volvemos
hacia el Creador
que nos ha creado de esta manera. En todos los demás aspectos, somos
iguales. Vinimos aquí y nadie debe sentir que no ha sido invitado,
sentirse en desventaja, o imperfecto. Por eso yo siempre insisto en que las
personas tienen condiciones iniciales absolutamente iguales, y lo único
que debe ser corregido entre ellos es que todos se eleven por encima de
su propio egoísmo
al estado de una plataforma común. Creo que al menos en la primera
etapa, en la que todavía estamos creando mesas redondas, tenemos que
hacerlas lo más homogéneas posible. Si no las forman de acuerdo a una
clasificación de propiedades o de cualquier otra base, es posible que
ustedes tengan problemas. Después de todo, si reunimos personas muy
diferentes, difícilmente podrán entenderse entre sí, así que al menos
debe haber alguna relación previa entre ellas. Por lo tanto, es deseable seleccionar
personas similares entre sí. Entonces será más fácil que se conecten.
Las personas llevan consigo las diversas convenciones sociales que han
acumulado a lo largo de sus vidas. Durante la vida, la gente desarrolla
un marco conceptual completo, y cada una de las personas ha vivido en
condiciones tan diferentes que escasamente pueden entenderse con los
demás. Estoy a favor de reunir personas iguales
en las mesas redondas. Un gerente, su suplente, un empleado, una
persona encargada de la limpieza no pueden sentarse en la misma mesa y
sentirse libres en la discusión. Tenemos que tener en cuenta con qué
viene la gente a la mesa. No creo que en el mundo real, podamos conectar
a personas tan opuestas como el presidente, la señora de la limpieza y
no me gustaría intentar estos experimentos; esto sería una falta de
comprensión para la señora de la limpieza y una humillación para el
presidente. La comprensión y la unidad
sólo son posibles si las personas ya han alcanzado el nivel en el que
sienten la necesidad de los demás de manera igualitaria y en el que se
complementan entre sí completamente. Nuestra tarea es llevarlos a este
nivel. Después de que experimenten valores completamente diferentes
ellos se atraerán a la mesa común, entonces será un asunto diferente.
Pero a esto debemos llegar.

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