Ella opera por temor al castigo o por la esperanza de una recompensa,
pero siempre es en beneficio propio. En el momento en que las cosas le
funcionan, ella inmediatamente se olvida del Creador. Vemos que la
persona por lo general se vuelve hacia el Creador cuando se siente mal y
cuando no puede hacer que algo le funcione. En el momento en que ve que
puede arreglárselas sin el Creador, ella de inmediato lo abandona a Él.
Nosotros, sin embargo, realizamos acciones por medio de las cuales
queremos acercarnos más al Creador y también queremos corregir nuestra intención, o al menos hacer un esfuerzo por hacerlo. Hay personas que piensan que ya tienen la intención a fin de otorgar
y que ellas se conectan con el Creador a través de la meditación. Pero
el punto es que es imposible operar la intención a fin de otorgar o
incluso querer alcanzar la intención a fin de otorgar sin realizar
acción alguna. La intención, sin una acción es llamada un “demonio”, un
espíritu que no es real. Sin embargo, si nosotros operamos con el deseo de cambiar nuestra intención y de establecer la primera parte corregida de nuestra alma, esto sucede. Es por eso que estamos aquí en el mundo
de las acciones. Sólo tenemos que realizar la acción correcta, lo
correcto es obvio y las intenciones se corrigen por sí mismas en la
medida en que todos quieran corregirlas. Lo más importante es no
sentarse de brazos cruzados.

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