Toda la naturaleza nos la dan para que
podamos usarla y elevarnos hacia el estado exaltado del Creador. Por lo
tanto, nosotros no deberíamos esperar de arriba algo más, y si nos
retrasamos en realizar los pasos en los que ya deberíamos haber
cambiado, es entonces cuando los experimentamos como sufrimiento. La presión de la naturaleza está en
constante crecimiento porque está incluida en ésta máquina especial de
desarrollo; las diversas Luces están constantemente descendiendo desde
arriba, manifestándose con gran fuerza y despertando en nosotros genes
espirituales más grandes (Reshimot). Después de todo, la corrección comienza desde lo más fácil y evoluciona hacia lo más difícil. Pero si nosotros tardamos y no corregimos las Reshimot que
se despiertan hoy, es entonces para mañana hemos acumulado una deuda de
acuerdo a la demora e incrementamos la diferencia a dos Reshimot, la de hoy y la de mañana. Al día siguiente, esta será triplicada y a causa de estas Reshimot multiplicadas, experimentamos dolor, la diferencia entre la Luz y yo. En vez de salvar esta diferencia, al
igualarnos con la Luz, conectarnos con ella, comenzar a ser un sistema
integrado a fin de comprender, sentir, ser llenados con ella,
participar de todas sus acciones, nosotros actuamos en contra y nos
seguimos incrementando nuestra oposición hacia ella. ¡Esta oposición es precisamente lo que
sentimos como dolor porque nuestro deseo de recibir quiere la Luz! A
pesar de no darnos cuenta incluso de lo que queremos, nosotros nos
encontramos frente a algo que necesitamos, pero que no estamos
obteniendo. Todo esto lo experimentamos como toda clase de
sufrimientos.

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