Aceptamos esto si estamos esperando recibir
algo a cambio o si conseguimos una buena actitud hacia nosotros mismos.
Si queremos sentirnos superiores a los demás, o si estamos presumiendo y
a la espera de la aprobación de los demás. Si esperamos obtener una recompensa
inmediata en el acto, entonces podemos dar; lo más importante es recibir
a cambio. Pero arrancar algo de sí mismos sin ningún tipo de
compensación dándose plena cuenta que no obtendrán ningún beneficio de
esto, es completamente imposible. Todas las correcciones son posibles sólo
en virtud de la Luz. Esta nos atraerá como un imán y nos sacará de
nuestro egoísmo. En ese momento en el que estoy en el aire, yo soy capaz
de dar sin ningún cálculo. De nuevo la Luz me eleva y al estar
suspendido en el aire, una vez más puedo dar desinteresadamente, es
decir, actuar sin esperar un beneficio para mí. Será claro para mí que estoy dando y
esto ya está desvaneciéndose en el otro. Pero a medida que se desvanece,
yo hago un cálculo mientras permanezco dentro de este otorgamiento. Es
decir, mi beneficio está precisamente en el hecho de que lo que yo he
dado desaparece en los otros. Recibo esta nueva actitud debido a una
propiedad de otorgamiento adquirida. Claramente, esto no es fácil, sólo la
Luz puede retenernos y permitirnos realizar estas acciones de dar desde
nosotros mismos hacia el exterior. NHY de AK exigen de
nosotros otorgamiento sin fin, sin hacer preguntas. Todos los deseos del
egoísmo de uno, el anhelo mismo de llenar, de disfrutar, de entender,
de sentir, de conquistar, de dominar, con toda su envidia, lujuria,
honor, ustedes tienen que volcarlo al servicio de los demás y desbordar
de alegría. Pero no lo hacen en aras de la alegría,
sino que simplemente es una consecuencia de su otorgamiento porque están
felices de haber realizado un acto totalmente desinteresado y lo único
que quedó en ustedes fue la Luz de Jassadim. El mundo de Adam Kadmon exige de nosotros este tipo de comportamiento de otorgamiento incondicional. Pero el mundo de Atzilut,
que es responsable de nuestra corrección, opera de forma más selectiva.
Éste separa algunos de nuestros deseos dejándolos para después, al
considerarlos demasiados para empezar. Es como si a nosotros nos bajaran
la barra, tanto en altura como en intensidad. Ante nosotros no se
despliega todo este cuadro espiritual brillante con otorgamiento
ilimitado y recepción, sino que atenúa las Luces y embota los deseos. Se
vuelve más gris y sombrío, pero ahora, al menos ustedes pueden
resistir, porque de lo contrario simplemente los tragaría y los
obligaría a recibir de manera egoísta. Es por ello que el mundo de Atzilut arregla
todo de una manera que deja sólo una pequeña barrera en frente de
nosotros, la mínima superación de nuestro egoísmo en aras del
otorgamiento. Este se hace cargo de garantizar que las tentaciones no
sean tan fuertes y los obstáculos no tan grandes, lo cual nos permite
acercarnos a un estado que podamos soportar. Entonces pedimos ayuda para
superar este pequeño obstáculo egoísta y elevarnos por encima de él,
haciendo cada vez la transición de grado a grado. La superación siempre consiste en esconderme de todas las posibles desgracias dentro del centro del grupo,
al incluirme en él y sobre todo, buscar allí un lugar oculto seguro,
como un embrión en el vientre de una madre. Yo me escondo de todas las
fuerzas egoístas (Klipot) me uno al superior. Una vez en el centro del grupo, empiezo a
crecer. Ahora me convierto en un niño que está sentado en los brazos de
un adulto, una madre o un padre, y está indicándoles a ellos hacia donde
debería ser transportado y qué quiero. Por lo tanto, cada vez yo avanzo
con la ayuda de ellos, al elegir por mí mismo la dirección, el
superior acepta llevarme allí, aprobando mi elección. De esta forma,
crece una pequeña persona espiritual.
Un grupo para mí es una madre, un padre y sólo desde su centro puedo aclarar todas las propiedades espirituales.

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