Después de todo, no tenemos independencia económica y no hay independencia política sin independencia económica. No sólo hay aquellos que están en la
diáspora sin inclinación a venir hacia nosotros y disfrutar de la
redención, sino que una gran parte de los que han sido redimidos y ya
están habitando entre nosotros, están esperando ansiosamente para
librarse de esta redención y volver a la Diáspora de donde vinieron. En primer lugar, esto habla de aquello que, en el sentido físico, son descendientes de los judíos que alcanzaron la espiritualidad hace dos mil años y pasaron en el exilio de generación en generación hasta nuestros días. Además, esto es para todos aquellos que
recibieron un impulso de venir a la tierra de Israel, por un lado, por
otro lado, rechazan esto, abandonan y titubean. La inclinación al mal se revela en ellos y aparece la resistencia de los dos opuestos. En cuanto a la independencia económica,
es imposible sin la independencia nacional. Y no puede haber
independencia nacional, mientras no haya independencia ideológica. No
puede haber ninguna independencia ideológica, mientras no haya
independencia espiritual. La independencia espiritual sólo puede
existir si nosotros, el pueblo de Israel, nos separamos de todos los
demás métodos materiales que hay en el mundo y nos adherimos a nuestra espiritualidad. Cuando nos conectemos con nuestra raíz, a través de ella obtendremos
la independencia ideológica, la independencia política, la independencia
nacional y la independencia económica. Entonces todo el mundo verá que estamos
organizándonos y construyendo nuestras vidas de acuerdo al nuevo método.
Es específicamente este método, si el mundo entero lo acepta de
nosotros, el que hará posible que todos atraviesen esta crisis y entren en una vida de plenitud. A esto se le llama ser “luz para las naciones”.

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