Cuando las personas participan en pareja o incluso en trio en la diseminación integral, entonces el complemento de una con la otra crea una imagen general que incluye todas estas cualidades. Y esto está bien. El equipo óptimo es de tres personas.
Una cifra impar siempre es mejor para tomar decisiones que una par. Pero
esto no se refiere a las decenas, en las cuales el trabajo mutuo está dirigido al “ensamblaje”, a la “sintonía” entre los amigos. Allí donde trabajan juntas tres personas
(como mínimo), se puede tomar una decisión por mayoría en votación: dos
contra uno. En este caso incluso, no puede decirse quién de ellas es el
líder. Por eso lo mejor es un equipo de tres y
más personas (cinco, siete). En este caso podrán organizar entre ellas
la conexión necesaria con la capa superior del grupo e interactuar con
las masas. Ellas deben ser iguales, de otro modo no tendrán la carga altruista e integral con la cual deben ir hacia las masas.

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