Los
dos principios: “Si no lo hago yo por mí, quién lo hará” y “No existe
nadie más aparte de Él” deben integrarse y no sólo alternar uno tras
otro como un día de trabajo y una noche de descanso. Ustedes necesitan integrar estos dos principios cada vez, antes de cada esfuerzo y también después de ellos. Tras el fugaz momento esto es absorbido en el mundo del Infinito y está prohibido tomar en cuenta algo concerniente a eso. Ahora toda la cuenta es sólo con el Creador. Baal HaSulam escribe en el
artículo, “Por delante y por detrás me has rodeado”, que si un ministro
no hace las acciones correctas con respecto a una letra, entonces el
Creador lo hace descender y coloca otra carta en su lugar. ¡Todavía no
entendemos exactamente cómo funciona esto, pero tenemos que comprender
claramente que no debemos lamentarnos por el pasado ni por el presente!
Sólo debemos temer por el futuro: ¿Seré yo capaz de prepararme para el
descubrimiento del próxima Reshimo a fin de satisfacer al Creador? El pasado y el presente están
completamente bajo el control de “No existe nadie más aparte de Él”,
entonces yo no tengo nada que aclarar, excepto mi relación con lo que
fue hecho. Esta es la única cosa que tenemos que hacer. Nosotros no
cambiamos la realidad misma, la realidad cambia en cuanto a mi relación
con ella. Todo depende de mi ángulo de visualización de un objeto en
particular; sin embargo, el objeto en sí no cambia. Sólo cambia mi
comprensión. ¿Es mi comprensión egoísta o altruista? A partir de esto
cambia cada cosa en la realidad. Yo cambio mis sentidos. Esas diez Sefirot se revelan, pero todo depende de esto: ¿Está equipado y protegido mi deseo con una “pantalla” contra el placer egoísta? Esto cambia por completo toda la imagen. Si pienso que lo que pasó en cierto modo
dependía de mí y que yo mismo elegí cómo comportarme, se deduce que hay
otra autoridad además del Creador: mi propio yo. Así que ¿se deduce que yo mismo determiné cómo se suponía que todo sucedería? Si me siento y me como a mí mismo con
respecto a lo que yo podría haber hecho ayer y no hice, o si me
arrepiento de haber venido hoy a la lección, entonces se deduce que yo
mismo determiné mis acciones y decidí no venir. Es decir, que además del
Creador hay otra fuerza que actúa en la realidad: mi propio yo. Acerca
de esto, el Creador dice: “él y Yo no podemos habitar en la misma
morada”. Si yo quiero vivir junto con el Creador en una morada, yo mismo
debo anularme absolutamente. Entonces estaré junto a Él. Por lo tanto, en cuanto a todo el pasado
que ocurrió hasta hace un momento, yo tengo que decir que todo provino
del Creador y que así tenía que ser. Porque así lo pensó y lo organizó
todo desde el principio el Creador y yo tengo que estar agradecido por
esto, como si se tratara de un gran premio, con respecto a todo los
fracasos y las cosas que hice que no estaban bien. Para ello, el Creador
ahora me obliga a sentarme y a lamentar todo lo que hice, para que yo
diga que todo se hizo de acuerdo a la voluntad del Creador, con el
objetivo de enseñarme a comportarme en el futuro de otra manera.

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