Hasta ahora nuestros esfuerzos son
asociados con nuestro nivel actual; es decir, están en los niveles
inanimado, vegetativo, y animado. Sin embargo, si hacemos todos los
esfuerzos necesarios en un nivel animado, la Luz Superior comenzará
a influir en nosotros, a cambiarnos. La cantidad de esfuerzos
necesarios será superada y la Luz Superior finalizará el trabajo como
está dicho: “aplicó esfuerzos y encontró”. Sin embargo, si la Luz lo gobierna todo
lo que hay e influye en nuestros deseos, ¿cómo podemos hacer esfuerzos,
incluso los movimientos más diminutos? No existe nada excepto la Luz y
el deseo opuesto a ella. La tercera fuerza adicional que nos permite
actuar es un resultado de la ruptura del deseo. Esto significa que existen múltiples
astillas del deseo a nuestro alrededor que están separadas unas de otras
a causa de su naturaleza egoísta. Si actuáramos en nuestro “nivel” y
tratáramos de acercarnos junto con los otros, “cambiaríamos” bajo la
influencia de la Luz. Este mundo es el último y más bajo peldaño en el
Universo que nos permite actuar en contra de nuestro propio deseo. Es
por eso que uno es capaz de unirse con su amigo como si la Luz los
acercara. Esto en realidad no es verdad; los deseos no cambian a causa
de nuestras acciones, aun así nuestro impacto en la Luz si cambia y es
por eso que el sistema funciona. El milagro sucede en el nivel de este
mundo que es inferior y tan bajo que es completamente opuesto a la
espiritualidad. Por una parte, este mundo está totalmente separado del
territorio espiritual; por otra parte, nos presenta una maravillosa
oportunidad que nos permite, a través de una coincidencia física,
externa y acciones falsas, influir en nuestros deseos internos. Nuestros
deseos internos impactan la Luz que Reforma, que a su turno comienza
secretamente a influirnos hasta que verdaderamente cambia nuestro deseo. Esto significa que incluso si habitamos
en este mundo y hemos avanzado apenas un poco más que los monos, aun así
tenemos una posibilidad interna de asir el extremo de una cuerda
extendida hasta nosotros desde Arriba, que tirará de nosotros hasta el
mundo de la Luz Superior. Si usamos los remedios que se nos dieron y si
entendemos que se nos concedieron desde Arriba, provocaremos el vital
despertar desde abajo (Itaruta de-letata) que a su turno producirá el despertar desde Arriba (Itaruta de-leila). Para lograrlo, todo lo que necesitamos
es un claro entendimiento de la secuencia del trabajo por hacer: qué
tenemos que lograr exactamente y qué es la Luz en realidad. Este tipo de
entendimiento nos protegerá de cometer errores, de falsas expectativas
acerca de que llegará la salvación sin nuestros esfuerzos preliminares y
de pensar que con el tiempo todo se organizará por sí solo. Uno nunca
debe engañarse pensando que existen personas que pueden superar todas
las etapas fácilmente, y que no tienen que pasar por los “cuatrocientos
(400) años de exilio”. Simplemente no existen. Debemos tener en mente
que tenemos que hacer todo por nuestra cuenta y trabajar duro para
construir un grupo, alcanzar la unidad, la garantía mutua y revelar el poder de conexión entre nosotros.
Si nos damos cuenta que se nos dieron
todos los remedio posibles para lograr el resultado al que aspiramos,
implementar el propósito de nuestra vida, no perderemos la esperanza; en
su lugar, seguiremos con nuestro trabajo y lograremos el éxito. Además,
después de hacer todos los cálculos, ¡tendremos que elevarnos por
encima de los resultados y entender que la sola oportunidad de aplicar
esfuerzos es de hecho la recompensa que buscamos!

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