El garante de esta garantía es el Creador, la Fuerza Superior. Esta
fuerza debería manifestarse en cada acción: en su comienzo, en el medio, al final. El Creador es muy “celoso” si lo olvidamos a Él, Él
inmediatamente nos abandona y caemos enseguida, ya que todo nuestro
progreso ocurre sólo por Él. ¿Cuál es la diferencia? Después de todo,
el Creador sostiene a toda la naturaleza: los niveles inanimado,
vegetativo y animado. Pero allí no tenemos que participar de forma
consciente en nuestra relación con Él. Pero en nuestros nuestro grado de
desarrollo humano, nosotros debemos estar dirigidos hacia el Creador
todo el tiempo. De lo contrario, ¿Qué tipo de hombre es Adam si no sueña
con ser semejante (Domé) al Creador? Por lo tanto, ¡necesitamos preocuparnos
del componente faltante en nuestro avance: del Creador! Quizá no
tengamos éxito inmediatamente y primero tengamos la sensación de que nos
falta algo para mantener nuestra unidad.
De hecho, siempre comenzamos con la revelación de nuestra ruptura. Pero
el Creador debe estar al principio, al final de cualquier acción y en
cada uno de sus momentos. Él debe conectarnos como la fuerza de
garantía, la fuerza de corrección, el ejemplo que queremos ver ante
nosotros, el sistema de referencia. Yo lo veo a Él en todos los amigos y
dentro de la esfera de frambuesa: el punto de unidad. Entiendo que es
Él quien realiza nuestra conexión y unidad. ¡Yo solo lo veo a ÉL, a Él, a
Él!. En esencia, ¿para qué trabajamos con los
amigos? ¡Trabajamos juntos en la revelación del Creador entre nosotros!
¡Él es el invitado más honorable, importante, nosotros lo esperamos a
Él, alistándonos para Su llegada! ¡Preparamos tal conexión entre nosotros, tal expectativa y esperanzas para que Él venga!

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