La confianza se refiere a la Luz Retornante, la Luz de Jassadim,
el estado de un justo que ni siquiera tiene una camisa, pero tampoco la
necesita, porque tiene una Luz de confianza muy fuerte. Nosotros no entendemos esto, dado que todo nuestro mundo existe por la fuerza de recepción. El Creador
es la fuerza de otorgamiento, el mundo espiritual, que es nuestro
estado espiritual que está en concordancia con el Creador, es decir que
con nuestra fuerza de recibir adquirimos la fuerza de otorgamiento del
Creador y nos las arreglamos para integrar estas dos fuerzas en
nosotros. El mundo espiritual, lo cual significa
nuestro estado espiritual, se establece cuando equilibramos estas dos
fuerzas. Nosotros no entendemos qué es la fuerza de otorgamiento.
Se trata de un corazón y una mente totalmente diferentes; no sólo de un
estado opuesto al que podemos imaginar de alguna manera como si fuera
contrario a nuestro estado. Es imposible imaginarlo, puesto que no hay
nada en nosotros que le pertenezca al otorgamiento, a dar. Lo que sea
que consideremos otorgamiento no es otorgamiento en absoluto. Por lo tanto, se nos dice: “Prueben y
vean cuán bueno es el Señor”. La adquisición de una segunda naturaleza
se llamada nacimiento, redención, como está escrito: “He visto un mundo
opuesto”. La fuerza de otorgamiento la alcanzamos desde Arriba. Sólo
cuando llega la Luz que Reforma, sentimos y entendemos qué significa
empezar a trabajar con ella en cierta medida. Nuestra primera impresión de la Luz que Reforma
es una cierta sensación de libertad, de ser independientes del deseo de
recibir, del deseo de llenarnos a nosotros mismos, de preocuparnos por
nosotros mismos, de la sensación constante de mi vasija, de la
deficiencia, de buscar otra cosa que puede llenarnos. Una vez que
experimentamos la primera sensación de libertad, también tenemos una
sensación de confianza. Dejamos de examinar, comprobar nuestra vasija,
cuán llena está, en qué medida necesita un llenado y dejamos de
medirlo todo con respecto a nosotros mismos. Dejamos de preguntar: “¿Qué obtuve?” Empezamos a preguntarnos, “¿Qué puedo dar?”, o al menos tratamos de
hacerlo. Nosotros recibimos la Luz que Reforma, la cual nos eleva y nos
lleva a un nivel en el que nos volvemos independiente de nuestro deseo
de recibir. Esto significa que uno adquiere confianza. Cuanto más
podamos restringirnos y elevar la Luz Retornante, al querer cumplir con
el otorgamiento por nosotros mismos, más adquirimos la fuerza de
confianza y la Luz de Jassadim en la que podemos revelar al Creador.Cuando el Ser Humano descubre la verdadera esencia del Creador y se comporta segun esa naturaleza, de otorgante o dador, ese acercamiento es tan intenso, que se da cuenta que no necesita de su religion, esta permanece solo como parte de su entorno cultural y social en este mundo.
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7.1.14
Se nos dice que “la confianza es el ropaje de la Luz”.
La confianza se refiere a la Luz Retornante, la Luz de Jassadim,
el estado de un justo que ni siquiera tiene una camisa, pero tampoco la
necesita, porque tiene una Luz de confianza muy fuerte. Nosotros no entendemos esto, dado que todo nuestro mundo existe por la fuerza de recepción. El Creador
es la fuerza de otorgamiento, el mundo espiritual, que es nuestro
estado espiritual que está en concordancia con el Creador, es decir que
con nuestra fuerza de recibir adquirimos la fuerza de otorgamiento del
Creador y nos las arreglamos para integrar estas dos fuerzas en
nosotros. El mundo espiritual, lo cual significa
nuestro estado espiritual, se establece cuando equilibramos estas dos
fuerzas. Nosotros no entendemos qué es la fuerza de otorgamiento.
Se trata de un corazón y una mente totalmente diferentes; no sólo de un
estado opuesto al que podemos imaginar de alguna manera como si fuera
contrario a nuestro estado. Es imposible imaginarlo, puesto que no hay
nada en nosotros que le pertenezca al otorgamiento, a dar. Lo que sea
que consideremos otorgamiento no es otorgamiento en absoluto. Por lo tanto, se nos dice: “Prueben y
vean cuán bueno es el Señor”. La adquisición de una segunda naturaleza
se llamada nacimiento, redención, como está escrito: “He visto un mundo
opuesto”. La fuerza de otorgamiento la alcanzamos desde Arriba. Sólo
cuando llega la Luz que Reforma, sentimos y entendemos qué significa
empezar a trabajar con ella en cierta medida. Nuestra primera impresión de la Luz que Reforma
es una cierta sensación de libertad, de ser independientes del deseo de
recibir, del deseo de llenarnos a nosotros mismos, de preocuparnos por
nosotros mismos, de la sensación constante de mi vasija, de la
deficiencia, de buscar otra cosa que puede llenarnos. Una vez que
experimentamos la primera sensación de libertad, también tenemos una
sensación de confianza. Dejamos de examinar, comprobar nuestra vasija,
cuán llena está, en qué medida necesita un llenado y dejamos de
medirlo todo con respecto a nosotros mismos. Dejamos de preguntar: “¿Qué obtuve?” Empezamos a preguntarnos, “¿Qué puedo dar?”, o al menos tratamos de
hacerlo. Nosotros recibimos la Luz que Reforma, la cual nos eleva y nos
lleva a un nivel en el que nos volvemos independiente de nuestro deseo
de recibir. Esto significa que uno adquiere confianza. Cuanto más
podamos restringirnos y elevar la Luz Retornante, al querer cumplir con
el otorgamiento por nosotros mismos, más adquirimos la fuerza de
confianza y la Luz de Jassadim en la que podemos revelar al Creador.
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