La actual Ucrania es un vínculo, un
puente entre Europa y Rusia. Pero a los EE.UU. no le gusta la
unificación entre Europa, Rusia y hace lo necesario para que esto no
suceda. Extractos de la entrevista del periodista de Open TV Anton Baranov con el Dr. Michael Laitman, director de la Academia Internacional de Cabalá: El proceso de Ucrania no se detendrá
y es muy similar a la “primavera árabe”. Estamos hablando de un proceso
administrado preestablecido que se ajusta a la tendencia general del
desarrollo egoísta humano. En general, hay dos fuerzas: una
tiene por objetivo la unificación, y la otra la división. La primera
fuerza incluye los intentos por crear una zona común de Europa, Rusia y
China, así como Japón. Pero, en cierto modo, esto es contrario a los
deseos y aspiraciones del gobierno de EE.UU. Esto va en contra de eso.
En el peor de los casos, esta confrontación podría llevar a guerras
mundiales. Las tendencias actuales no producirán
nada bueno. En cualquier país esto no conduce a nada bueno. Los
ciudadanos comunes son esclavos. La fuerza que los controla, los lleva
en primer lugar al caos. Lo mismo fue organizado en el Medio Oriente. Nada sucede por sí mismo. Los EE.UU.
actúan en contra de Europa. Después de todo, Europa se ha unido para
oponerse a los EE.UU., aunque no hasta la independencia plena, sino
hasta cierta autodeterminación. Hoy en día, hay una necesidad de
la unificación de Europa a través de Ucrania con Rusia. Por lo tanto,
Ucrania se ha convertido en un punto álgido; no habrá unificación sin
ella. Compuesta de dos partes, el pro-occidentales y los pro-rusos, ésta
puede convertirse en el “puente”. - Los estadounidenses están muy
temerosos de esto. Porque entonces surgirá un espacio geopolítico
unificado; éste también incluye a los países árabes y los EE.UU.
perderán el mundo entero. Por lo tanto, es muy importante no dejar que
Ucrania se convierta en un vínculo entre Europa y Rusia. Si las fuerzas que rigen el proceso
han sublevado a la gente, Ucrania tendrá como objetivo la separación. No
es por casualidad que hoy en día las grandes contradicciones históricas
que no han sido corregidas y yacen latentes en el interior hasta que el
“absceso” no abra, estén siendo expuestas. Como resultado de ello, nosotros
debemos darnos cuenta de que el egoísmo es nuestro principal enemigo.
Debido a este no podemos llegar a ningún acuerdo, no podemos deshacernos
de las crisis. El egoísmo es nuestra naturaleza y nos “destruye”. Hoy en día, el mundo no encuentra
puntos de conexión, aunque aparentemente éste ha aprendido de la amarga
experiencia de las guerras del siglo pasado. La “Edad de Oro” ha
terminado y no hay una solución. Todos saben que uno tiene que ser
integral, como la naturaleza, que la salvación está sólo en la unidad,
en afrontar juntos los problemas, pero, de hecho, incluso Europa es
incapaz de ello, a pesar del hecho de que aparentemente creó un espacio
común. Debemos elevarnos por encima de
nuestra naturaleza egoísta y de hecho tenemos las herramientas
adecuadas. Sólo entonces seremos capaces de resolver los problemas
integrales globales de la manera adecuada, integral, en conexión mutua.
De todos modos, nuestro futuro está en esto. Bien, hoy nuestra oposición a la
fuerza unificada de la naturaleza se manifiesta en la decadencia de la
familia, en los diversos conflictos. El problema es que dejamos que nuestro egoísmo nos gobierne. Y ahí radica la necesidad histórica,
nosotros tenemos que reconocer el mal del egoísmo. Sólo entonces podemos
llegar a la conclusión de que tenemos que cambiarnos a nosotros mismos,
que el problema está en el ser humano, en cada uno de nosotros, en
todos los siete mil millones y en ninguna otra cosa. Por lo tanto, sólo al elevarnos por
sobre los desafíos de nuestro problema común en una declaración de
guerra contra el egoísmo como el peor enemigo, se nos permitirá unirnos y
crear un mundo completamente nuevo. El método correcto de encontrar la
futura forma del estado, del pueblo, del mundo, es una discusión mutua,
sin quejas y reclamos viejos, sin volver al pasado. Cualquier militancia
será impotente contra este ascenso general hacia una comprensión. De
hecho, la verdadera unidad nos da la fuerza que yace por encima del
nivel del egoísmo habitual. Esta es la forma en que operamos en
Israel en el 2011, cuando los estadounidenses trataron de iniciar aquí
un proceso similar, con la participación de las masas. El buen ejército anti egoísta libera
los lugares de reunión de las personas no con armas, sino con mesas
redondas en las que todas las partes, sin excepción, se sientan y
resuelven los problemas de acuerdo al método anti egoísta. Estamos totalmente interconectados en
un solo mundo. Sin importar cuántas veces “juguemos” a las estrategias
políticas y otros juegos, nuestra conexión sólo crece, mostrando una
mayor interdependencia de los pueblos, naciones, países, así como
nuestra dependencia del entorno. De hecho, estamos en una esfera
cerrada que nos afecta a todos a través del principio de unidad. Sin
embargo, nuestro egoísmo se opone a esto; por el contrario, él nos
divide, literalmente, nos destroza. Por lo tanto, hoy en día se
manifiesta el antagonismo entre la naturaleza y nuestra naturaleza. Es por eso que la naturaleza nos lleva a la integración por medio de métodos duros. Toda la historia del siglo 20 lo demuestra. Hoy en día, nos guste o no, ya es
imposible jugar al proteccionismo. Una buena conexión no es un buen
lema, sino una urgente necesidad, derivada de todos los estudios, de
todos los hechos. El mundo es integral; nosotros no lo somos. Por lo
tanto, tenemos que cambiar.

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