En otras palabras, todo su trabajo
durante el exilio fue puesto bajo la custodia de Faraón, e Israel permanecía pobre. También debemos interpretar Miskenot de la palabra Sakana (peligro), lo cual significa que estaban en gran peligro de permanecer en ese estado por el resto de sus vidas. Se sabe que después de los grandes ascensos, como después de una convención
por ejemplo, cuando estamos iluminados y entusiastas, después de eso,
se descubren los problemas en el grupo. Las personas todavía no
entienden cómo, después de buen estado así, de repente éste se vuelve
tan malo y oscuro. Toda la fuerza desaparece; hay desesperanza,
injusticia y desconexión. Es necesario que aprendamos de esto, lo cual es llamado la naturaleza
humana. No se trata de una especie de juego en el que yo sigo lo que
ocurre afuera, como en un escenario de teatro. Todo sucede dentro de mí
y aquí todo es completamente diferente. Este es el juego de la vida. Así que lo que se requiere de nosotros es mucha paciencia, fortalecimiento (Itgabrut)
con el fin de ser hombres (Guever) y refrenarnos. Después de eso, gran
parte se convierte en hábito y en segunda naturaleza. Nosotros nos
acostumbramos a los ascensos y a los descensos al entender que es
imposible arreglárnoslas sin ellos. Precisamente por medio de ellos, pasamos a través de las características desde la Kedushá (santidad) hacia la Klipá (impureza) desde Klipá a la Kedushá y empezamos a trabajar con ellas por encima del Majsom, ya por encima del Masaj, construimos la Kav Emtzai (línea media). Pero todo esto es posible sólo si nos “refrenamos a nosotros mismos durante una disputa”. (Talmud de Babilonia Hullin 89a)

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