Nosotros queremos alcanzar el otorgamiento mutuo y no tenemos poder
para ello; queremos darle satisfacción al Creador, es posible hacerlo
sólo a través de otorgamiento mutuo entre nosotros. Nuestro objetivo es
construir una infraestructura llamada garantía mutua. Debido a la
imposibilidad para hacerlo, nos sentimos en el exilio. Redención
significa que nuestros deseos se organizan, se conectados, se fijan, se unen de tal manera que adquirimos la forma del otorgamiento puro.
Esto significa que ellos toman la forma del Creador quien es otorgante y
amoroso. A partir de nosotros mismos construimos un modelo, un ejemplo,
una forma similar a la del Creador. Hay 125
niveles de semejanza así, 125 porciones en las que podemos parecernos a
la característica del otorgamiento, del amor, en todo tipo de formas
cada vez, con una garantía cada vez más fuerte. Este es el trabajo de
Israel y esa parte se realiza en Egipto, en el desierto, hasta llegar a
la construcción del Primer Templo. Necesitamos
sentir todos estos estados. Esto no nos habla de la construcción de una
estructura de arcilla y ladrillos. La construcción la hacemos desde
nuestra sustancia, del deseo, cuando lo corregimos, lo blanqueamos y
luego a partir de este se desarrolla una casa de Kedushá, el Sagrado Templo (Beit HaMikdash).

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