Cada persona tiene una raíz Arriba, la persona que
peca incrementa la izquierda, la separa de la derecha, crea una
disputa entre la derecha y la izquierda, así como la disputa entre ellas
ante la línea media que la incluye. Todas nuestras acciones en este mundo se
caracterizan por las intenciones y nada más. Si, por ejemplo, yo mato a
hombre, todo depende de a quién maté. Si mato a un animal, el punto
principal es por qué lo hago: quizá sólo mato por diversión y quizá
quiero darle un regalo a alguien. Esto significa que todas nuestras
acciones están caracterizadas por nuestras intenciones, porque la misma
acción puede conducir a un resultado terrible o puede conducir a un buen
resultado, pero nuestras intenciones están ocultas. Entonces la
sabiduría de la Cabalá es llamada la sabiduría oculta. Esto nos enseña
cómo controlar nuestras secretas y verdaderas intenciones las cuales
están detrás de nuestras decisiones e ideas. Cuando empezamos a examinarnos
seriamente a nosotros mismos, llegamos a la conclusión de que somos
egoístas totales que parecemos actuar para nuestro propio bien, pero en
realidad sólo nos causamos daño a nosotros mismos. ¿Cómo podemos
cambiarnos para hacernos realmente el bien? Este es el problema. Todo nuestro trabajo es interno y
entonces es llamado el estudio oculto. El ojo de otro no ve cómo trabaja
la persona en sí misma, quién es y qué es la persona, ya que los
grandes cambios son internos y no externos. Cuando la persona comienza su trabajo
espiritual, ella se retrae en sí misma y se hace más simple, pero a la
vez, les parece un poco extraña a los demás porque empiezan a
desarrollarse gradualmente en ella valores totalmente distintos que no
son aceptados en la sociedad, lo cual puede parecerles extraño a
aquellos que la rodean. Pero en total estos son fenómenos triviales.

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