La espiritualidad se comprende sólo con las vasijas que construimos gradualmente dentro de nosotros. Baal HaSulam
escribe en la carta 14: “Toda la multiplicación en la espiritualidad
está basada en las letras que son succionadas de la materialidad de este
mundo”, es decir de los estados a través de los cuales pasa la
persona, como está escrito: (Isaías 45:7) ‘crea la oscuridad”. No estamos listos para captar la Luz,
nosotros la percibimos de acuerdo a su ausencia, de acuerdo a las letras
negras sobre el fondo blanco. De esta forma alcanzamos la consciencia
de la Luz a partir de la oscuridad, de los problemas, de la ausencia de
Luz. La persona no tiene las vasijas para
descubrir al Creador, para descubrir la característica de otorgamiento.
Ella no la conoce, no la entiende, ni la siente. Esta se encuentra más
allá de ella. Explicarnos el otorgamiento es como enseñarle a un perro a
ser una persona: explicarle cómo comprender, sentir y tomar decisiones
como una persona. Esto es simplemente imposible. Cada uno de nosotros nace en el nivel de una bestia, como se nos dice: (Job 11:12), “… de un asno salvaje nacerá el hombre”. Sólo la Luz que convocamos construye en nosotros el nivel de Adam
(hombre). Así que necesitamos todo tipo de “letras” que se construyen
en nosotros desde la oscuridad. Algún tipo de iluminación, una especie
de pequeña revelación nos alcanza, de repente se revelan todo tipo de
deficiencias y problemas. Así que en este contraste de uno opuesto al
otro, aprendemos acerca de los diversos estados hasta que todos ellos
estén conectados en sensaciones y discernimientos espirituales.

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