Sólo sé una cosa. Si yo quiero ejecutar una acción correctamente,
necesito ponerme en las manos del grupo para que este decida y determine
qué debo hacer. Podría ser que ellos digan, “Siéntate y no hagas nada
porque lo echarás todo a perder”. Entonces esa será mi participación en
la diseminación. Yo puedo ser un conductor, un asistente,
un conferencista. No importa qué haga. Pero es preferible que el grupo
decida por mí y que yo no decida nada por mí mismo. Eso significa ser un
esclavo. Estoy en el trabajo espiritual. Entonces soy liberado de toda duda: Se
me dijo, lo hago de la mejor y más completamente ingenua manera, sin
involucrar mi mente en ello. Mi mente es sólo para entender qué quieren
ellos que yo haga y llevarlo a cabo de la mejor manera sin entrar en mi
“yo”, en mi iniciativa. Entonces, debe haber un liderazgo que
incluya expertos en diseminación que decidan y determinen qué hacer, que
ellos mismos participen en todas esas actividades con el fin de ser un
ejemplo para todos. Y cada uno necesita seguirlos. Aquellos que no
quieran, están haciendo un agujero en el bote general y no los
necesitamos para nada en el grupo. La persona necesita entender que debe
purificarse de todas esas formas del ego, de la preocupación de que no
es algo placentero, de las dudas acerca de hacer esto o aquello. Si no
pueden llevar a cabo lo que el grupo decide simplemente, entonces dejen
el grupo. Después de todo, deben elevarse por encima de su bestia.
El grupo es más fuerte que ustedes, si
reciben su protección, entonces ejecuten y sean felices porque ahora
tienen la oportunidad de hacerlo. Si no, entonces de quedarán con su
ego y no tendrán oportunidad de avanzar. En este caso, no hay necesidad
de que molesten a los demás. Vayan a descansar, nos veremos en la
próxima encarnación.

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