Esto significa que yo trato de hacer todo tipo de acciones de
otorgamiento a los amigos o en la diseminación a otro, al público en
general. A pesar de que trato de llevarlas a cabo
sólo con el fin de otorgar, sin ningún beneficio personal, en última
instancia, descubro que estas me dan placer y estoy dispuesto a hacerlas
sólo con la condición de que disfrutaré de ellas. No tengo energía perpetua dentro de mí
que me permita realizar acciones sin combustible. Si muevo mi mano tengo
que gastar calorías, gastar energía. Pero ¿de dónde proviene ésta?
Entonces, yo tengo que obtener placer al proveer energía para mí mismo. No estoy listo para otorgar simplemente.
El Creador es la fuente de la energía, mientras que yo no puedo ser una
fuente de energía. Si hago algo, tengo que conseguir una compensación
adecuada para esto, así que valdrá la pena que yo actúe de acuerdo a mi
emoción y al intelecto según los cálculos de la computadora interna. Así que, aunque realice buenas acciones:
estudie, difunda, fortalezca al grupo, yo descubro que a pesar de todo,
estoy trabajando para mi propio bien. Aclaro que no estoy preparado
para ser una fuente de energía; por el contrario, siempre tengo que
pensar en los beneficios que recibo de ello. Esta es una acción
corporal. De esto es claro que soy el opuesto del
Creador y que además realizo acciones de otorgamiento en aras de ganar y
beneficiarme. Soy como Faraón que utiliza a los hijos de Israel, es
decir otorgo para mi propio placer. Faraón estaba muy contento de que
los hijos de Israel estuvieran trabajando para él. Valía la pena que él
retuviera a unos esclavos como estos. Ellos aparentemente actuaban con el fin
de otorgar, pero el ego, Faraón, recibía todos los frutos del trabajo
para sí mismo. ¿Qué podría ser mejor que eso? El deseo de recibir solo,
sin actos de otorgamiento, que sólo funciona en forma de recepción es
llamado una “bestia”. Así es como actúan todos los animales y bestias,
recibiendo placer directamente. El cálculo es muy simple: ¿Cuánto hay
que pagar por cada placer y cuánto recibiré? Sin embargo, el exilio, la esclavitud
en Egipto significan que yo ya quiero acercarme al Creador y así entro
en este período. Yo hago actos de otorgamiento, estoy conectado con los
amigos, establezco la Arvut (garantía mutua) entre nosotros, hago
actos de difusión, hago una multitud de cosas, invierto la totalidad de
mi vida en esto, pero siempre descubro que lo hice todo para beneficio
personal. Al final, yo no quiero que sea para mi
propio beneficio, pero no puedo hacer nada además de hacerlo para mí
mismo, de lo contrario no puedo trabajar. Así que caigo, pierdo toda mi
energía y no tengo la fuerza para moverme. Mátame, yo no me levantaré. Así que empiezo a descubrir que no estoy
dispuesto a trabajar sin paga. Entonces, ¿cómo puedo hacer actos de
otorgamiento? Si la sociedad me muestra la importancia del otorgamiento y yo veo que no estoy listo para esto, entonces me siento esclavizado. Y
en consecuencia, ya empiezo la lucha y me acerco a las plagas de
Egipto. Me siento como si fuera Moisés, me interesa que mi deseo reciba golpes. Sólo esto me permite separarme de él.

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