La persona debe estar preparada para ello. Tiene que ser capaz de
mantenerse mientras encuentra golpes cada vez más grandes. Moisés es
nuestro punto más interno que comienza a trabajar cuando podemos
conectarnos. Es el punto de nuestra conexión interna que nos guía.
De lo único que tenemos que preocuparnos
es del punto de conexión para luego poder elevarlo al Monte Sinaí y
recibir toda la revelación de la Divinidad en él. Entonces, éste nos
llevará hacia adelante desde el centro del grupo donde todos somos
iguales y todos estamos conectados. Todos nos anulamos a nosotros mismos
con respecto a este punto central del grupo y establecemos en él la
vasija del alma. Este es en realidad todo el método.

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