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8.5.14

El papel del guía espiritual es conectar al estudiante con él, de tal forma que a través de sus esfuerzos el estudiante pueda elevarse constantemente y llegar más cerca del nivel de su Rav.

El maestro explica desde su nivel y crea varias “estaciones”, es decir, acciones intermedias que el estudiante hace su camino hacia él. Esto es lo que hacemos cuando les explicamos las cosas a los niños; nos ajustamos a ellos, incluso cambiando nuestra voz, dependiendo de si se trata de un hijo o una hija, o de un niño de dos o de siete. Todo cambia consecuentemente. Los estudiantes tienen la oportunidad de escuchar una historia, una explicación del maestro, trabajar con él de forma externa, en otras palabras, de entenderlo, sentirlo, de absorberlo dentro, unir eso a lo que ya han experimentado antes, de servirle para construir una capa, otra capa de nuevos conocimientos y sensibilidad por encima de lo que ya han adquirido durante el estudio. A esto se le llama estudiar la sabiduría. Sin embargo, en el estudio de la Torá, la persona debe cumplir con lo que dice el maestro y tratar de estar en el mismo estado. Esto implica no sólo escuchar lo que le llega a él desde Arriba, sino tratar de elevarse a ese nivel, de aferrarse al menos al maestro de alguna manera. Esto puede hacerse a través de algo llamado “servirle” al maestro, es decir, hacer todo tipo de acciones que el maestro recomiende. En particular, esto está conectado con el grupo y la difusión. A esto se le llama servirle al maestro. ¿Cómo pueden ustedes servirle a él? Es sólo al ayudarlo a realizar el método. Esto lo vemos en el ejemplo de Moisés y Josué ben Nun. Josué le ayudó a Moisés a organizar los bancos de la sala de estudio, cuidar de sus estudiantes y los estudiantes de Moisés fueron grandes sabios, los líderes del pueblo que estudiaron con él todos los días a lo largo de los cuarenta años en el desierto. Ellos no se limitaron a vagar en el desierto. De hecho, es posible atravesar todo el desierto del Sinaí en un máximo de dos semanas, incluso con las ovejas, las mujeres y los niños. Sin embargo, ellos caminaron durante cuarenta años. Esto quiere decir que caminaban un poco y luego se asentaban en alguna parte durante unos meses o incluso años. Después de eso, ellos volvían a caminar y se detenían nuevamente por un largo período de tiempo. Así estudiaron, avanzaron espiritualmente y en consecuencia, también físicamente y aprendieron por el camino. De hecho, lo más importante era adquirir el nivel de Bina a través del estudio, ya que sin ello, es imposible entrar en la tierra de Israel. Israel es Bina, Yashar El y comienza a conectar a Bina con Maljut. A esto se le llama estar en la tierra de Israel. Está escrito que Joshua no estudió. En vez de ello, sólo le ayudó a Moisés a organizar al pueblo y a los cabalistas que estaban en el grupo de Moisés para difundir, para usar nuestra terminología, en concreto, al merecer ayudarle a Moisés a enseñar y a difundir, él mereció ser el líder del pueblo después de Moisés. Para nosotros, este es un ejemplo muy claro y destacado de que una persona alcanza la espiritualidad no a través de la sabiduría, sino a través de la devoción al camino de su Rav. Cuando ustedes salen ahora a difundir y tratan de difundirle la Torá al pueblo de Israel y después de esto, al mundo, esencialmente están haciendo el trabajo necesario. Esto es lo que hizo Josué.

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