Si actuamos correctamente, acortamos considerablemente el camino para nosotros mismos. De hecho, cuando hacemos un esfuerzo
aclaramos lo que es necesario aclarar y por lo tanto todas las
actividades que llevamos a cabo previamente, las cuales pertenecen a ese
mismo objeto de esfuerzo, también se corrigen. Gracias a esto,
ahorramos energía y esfuerzo y aquello que llamamos “tiempo”, puesto que
en el mundo espiritual no hay tiempo, sino sólo fuerzas. Esta es la
diferencia entre el Tzadík (justo) el Rasha (malvado). Un Tzadík lleva su parte y la de su amigo al Gan Eden
(Jardín del Edén), donde las conecta con las otras partes para la
corrección. Por lo tanto, en vez de los 400 años sobre los se hablaba
para el exilio de Egipto, es suficiente con 210 años. Esto significa que
nos ahorramos 190 años, gracias al avance en el camino de Yo lo
aceleraré. En nuestro nivel esta diferencia se
expresa por medio del avance natural, que es el avance de acuerdo a las
leyes de la naturaleza, como en toda la historia. El universo fue creado, se desarrolló a través de los niveles del inanimado, después de él
las plantas y los animales, incluido el hombre, que aparecieron sobre la
faz de la tierra. Comenzando desde la creación del
universo, hasta hoy, la sustancia de la naturaleza inanimada,
vegetativa y animada se ha desarrollado sin nuestro conocimiento sólo
por medio de un poder en su interior que la obliga a llevar a cabo su
evolución. Hemos estado llevando a cabo simplemente los pensamientos,
las intenciones, las acciones que se produjeron en nosotros en una
variedad de formas, colores, en diferentes condiciones internas y
externas. Nuestro deseo de placer instintiva,
compulsivamente elige el mal menor, por lo tanto todos los componentes
de la naturaleza avanzaron: el inanimado, el vegetativo y el animado. Sin embargo, ahora hemos llegado a un
estado en el que la naturaleza ya no nos obliga a avanzar a través de
presiones abiertas. Hay una confusión especialmente en nuestra
comprensión del sistema de la naturaleza y no sabemos cómo actuar. Siempre solía ser claro para nosotros
qué hacer, de una u otra manera. Siempre nos sentíamos una fuerza dentro
de nosotros y había líderes que creían que sabían hacia dónde llevar al
público. Podían estar equivocados, pero eso no importaba; naturaleza
creó la sensación en la persona de lo que era correcto hacer. Nuestro tiempo es muy especial. Nadie
sabe cómo actuar. Todos están perplejos, en la impotencia y esto se
revela cada vez más, día tras día. Los líderes del mundo están perdiendo
el control, es decir que revelan ante todos su incapacidad. Así que por primera vez en la historia
de la evolución, hemos alcanzado un estado en el que la fuerza de la
naturaleza no necesariamente nos desarrolla; más bien, se requiere de
nuestra participación en el proceso. Pero hasta ahora no sabemos cómo
participar.

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