Todo el trabajo es con intención. Lo importante no es qué hago yo:
vender sandías o dar una clase en alguna parte. En ese momento tengo
algún tipo de intención de lo que quiero lograr con esta actividad.
Porque la Shevirat (ruptura de la vasija) fue intencional y la destrucción fue ocultada intencionalmente. Los deseos, actividades, eventos y
circunstancias no son importantes en sí mismos. Más bien, lo importante
es con qué intención me incluyo en esa circunstancia, en esa foto de la
película. ¿Qué es lo que quiero de la imagen del mundo que ahora se
revela dentro de mí y qué hago con mi actitud hacia la situación actual?. Los estados llegan por sí mismos; yo no
los determino ni los elijo. Es como si pasara de una imagen a otra en
una película, una tras otra y la pregunta solo es qué quiero de todo
esto. Aquí está todo mi trabajo. No puedo cambiar estas imágenes, pero
mi intención determina qué veré en las fotos a través de las cuales debo
pasar; paz o guerra, celos u odio, o todo lo bueno y agradable. Todo esto depende sólo de mi intención,
puesto que a través de eso, yo cambio cada imagen de la película, la
película entera y toda la imagen de la realidad de un extremo a otro.
Tengo que regresar a la imagen del Creador en todo momento, dado que
todo ello me llega en la forma del mundo, a través de la adhesión con
Él. Para sostener esto, tengo un grupo que
opera en todo el mundo. Yo quiero que el mundo entero se conecte con la
misma idea y que todos se adhieran al Creador. Esto es lo que estoy
tratando de alcanzar en todos y cada uno de los momentos. No hace ninguna diferencia qué
acciones se requieran para esto. Podría ser que yo trabaje como mecánico
en un garaje, pero esto no es importante. Lo que importa es mi
intención a través de la cual recojo y conecto todos los momentos para
la corrección.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.