Cuando el Ser Humano descubre la verdadera esencia del Creador y se comporta segun esa naturaleza, de otorgante o dador, ese acercamiento es tan intenso, que se da cuenta que no necesita de su religion, esta permanece solo como parte de su entorno cultural y social en este mundo.
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12.6.14
¿Cómo está conectado mi diálogo con el Creador con el grupo?
A través del grupo yo aprendo el idioma
por medio del cual me habla el Creador. Lo que recibo a través del mundo
es transportado hacia mí en el lenguaje de la Cabalá. Sin embargo, yo
no estoy dispuesto a responderle al Creador por mí mismo, porque no
estoy listo para crear el mundo e influir en él. El Creador crea la realidad dentro de
mí, en mi cerebro y emociones, entonces siento el mundo y me siento a mí
mismo. Así es como el Creador creó la realidad y así me habla. Para ser capaz de responderle a Él, yo
necesito un idioma diferente, mi lenguaje privado. El habla se crea con
la ayuda de las cinco partes de los pulmones, las cinco articulaciones
de la boca, la lengua, el paladar y la garganta. También hay diferentes
grupos de sonidos dependiendo de la pronunciación: dientes, paladar,
garganta, labios y lengua. El mecanismo del habla es un sistema único. No es por casualidad que el nivel de Adam
(hombre) es llamado el “hablante”. Nuestro cerebro y nuestro mecanismo
de expresión están conectados firmemente. A través de la garganta, los
pulmones y la boca, yo les hago llegar a los demás los pensamientos que
tengo en mi cerebro. Los otros son capaces de escucharlos. Esto
significa que hay dos mecanismos separados: uno para el habla y el otro,
que es completamente diferente, para escuchar. Estos son asuntos muy
profundos. Yo recibo la imagen completa de la
realidad del Creador a través de mis cinco sentidos, que son vista,
oído, gusto, olfato y sensación, entonces le respondo a Él. Pero, ¿cómo
prepararme para responderle si todos mis sentidos funcionan sobre la
base de recibir la información? ¿Cómo debo reaccionar ante el hecho de
que Él se vuelve hacia mí? Yo no puedo hacer esto por mi cuenta, sino sólo por medio de un único Kli (vasija)
que he construido para mí, llamado deseo integral. Esto me obliga a
someter mi ego y a conectarme con los amigos, lo cual va completamente
en contra de mi naturaleza. Aun así yo trato de hacer esto y de
esta manera, construiré un sentido adicional a través del cual puedo
conversar con el Creador. Esto se convertirá en mi boca espiritual y de
esta forma el Creador me oirá. Él habla conmigo a través del mundo
entero en el que me encuentro. Yo hablo con Él a través del sentido
integral, que es el grupo. No tengo otro mecanismo mediante el cual
pueda transmitirle información al Creador. Cuando estoy dentro del grupo y
conectado con él, yo activo mis sentidos internos. Comienzan a activar
no mis sentidos físicos, como la vista, el oído, el olfato, el gusto y
el tacto, sino todos mis deseos y todos mis pensamientos. De ello se
desprende que cuando me incluyo en un grupo, a través de él activo
totalmente todo mi ser y todas mis aspiraciones internas. A través del centro del grupo, yo le
envío mi imagen completa al Creador, es como si Él me mostrara una
imagen completa del mundo y de mí mismo a través del grupo en el que se
integran todas las clases de pensamientos y diversas sensaciones. Yo
hablo con el Creador, “en voz alta”. Si yo recibiera del Creador la imagen
que le envío a Él a través del centro del grupo, yo vería que esta
también es una imagen del mundo. De hecho esta es mi reacción a lo que
Él arregla para mí en mi vida. Toda la esencia de las impresiones y
experiencias de mí mismo y del mundo, a partir de toda la experiencia
que he reunido, pasa por el centro del grupo y es absorbida por el
Creador. Así es como empezamos a mantener un
diálogo. El Creador se dirige a mí en la forma del mundo entero,
incluido el grupo y yo, yo me dirijo a Él a través del centro del
grupo.
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