La Luz Circundante, la Luz que Reforma, opera en mí, penetra, pasa a través de los niveles de Aviut (grosor)
de mi deseo: de la fase raíz, uno, dos, tres y cuatro. Si la Luz llega
sólo a los niveles de la fase raíz, fase uno, dos y tres, entonces yo
soy incapaz de sentir alguna fuente de Luz. En las cuatro fases de la Luz Directa, la sensación de vergüenza despertó y hubo un Tzimtzum
(restricción) sólo en el cuarto nivel de la cuarta fase. Entonces la
Luz tiene que penetrar todo el camino hasta la cuarta fase del deseo. Si
ésta se esparce sólo a través de tres fases, entonces siento dolor,
pero en la cuarta fase, siento la fuente del dolor. Aún siento el dolor, pero entiendo de
dónde proviene. Así comienzo a comparar el dolor con su fuente, con la
razón. ¿Por qué el Creador me causa este dolor? ¿Con qué propósito?. Entonces me doy cuenta que no es dolor
en absoluto. No es el Creador el que me causa dolor. Yo siento dolor
porque no estoy corregido; el Creador en realidad me envía presentes
maravillosos, Él quiere abrazarme y besarme con amor. La Luz del amor
viene a mí, pero en su lugar siento dolor. Es como el amor de un padre que presiona
a su hijo e incluso puede abofetearlo, pero que lo hace por amor. Yo
tengo que cambiar mi percepción y calcular este delta, este espacio de
separación entre el dolor que siento y su verdadera esencia.
Sólo puedo hacer eso a través del grupo;
ahí hago estos cálculos así como los de esto en relación a los amigos.
Todas nuestras relaciones con las personas y especialmente con el grupo
nos ayudan a aprender cómo calcular nuestras relaciones con el Creador.

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