Específicamente porque ustedes se ponen al servicio y necesidad de los
demás, así se hacen responsables de todos. Ustedes no existen para sí
mismos, sólo para los demás. Así es como funciona la ley de Arvut (garantía
mutua); los demás no tienen libertad de elección. Yo soy el que
determina su situación, destino ya que yo por mí mismo asumo la
responsabilidad, estoy listo para pararme en su lugar. Todo lo que sucede depende sólo de mí.
Sea como sea, para bien o para mal, todo depende sólo de mí. Yo los
conecto a mí mismo como mi Partzuf inferior y les proveo a ellos. ¿No es insolencia pensar así? No, esto
no es insolencia. Si todos somos iguales, entonces cada uno de nosotros
tiene una conexión personal con el Creador, y esta no es a través de los
demás. Todos los demás me siguen. Esto se debe a que dentro de mí hay un
“punto en el corazón”, mi lugar en la fuente, la cual no nadie más la
tiene. Hay un lugar especial como este para todos. Así que todos
pueden decir que desde su punto de vista él es el único responsable,
independiente en la raíz de su alma y nadie más. Cada uno tiene su única característica
personal y todo lo demás viene de la mutua integración con los demás.
Pero a través de esta característica única y personal, yo estoy
conectado directamente por medio de un filamento con el Creador y en
esto estoy por delante de todos. Si no fuera por mí, ellos no estarían
completos. Sólo yo puedo corregir esta característica mediante la
conexión con el resto de la humanidad, es decir, con todo el resto de
las características de Maljut del mundo del Infinito. Supongamos que hay siete mil millones de partes de Maljut del
mundo del Infinito y cada parte está conectada con el Creador a través
de su característica específica. Todo el resto de las características
en mí se derivan de la integración mutua con los otros siete mil
millones.

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