Cuando vemos que nuestros enemigos y quienes nos odian se fortalecen en
las naciones y organizaciones que nos rodean, de acuerdo a esto podemos
identificar el ritmo de nuestro avance. Tenemos que entender que se
requiere de nosotros un trabajo serio y fuerte. Contra cada nueva oleada externa,
nosotros debemos fortalecer la unidad del pueblo judío. Porque el poder
que permite neutralizar el mal externo se encuentra sólo en nuestra
conexión aquí. Y esto es específicamente lo que lleva al mundo hacia la
corrección. Mientras más quieran “atraparnos” las
naciones, más debe fortalecerse nuestra unidad. Entonces podemos influir
en ellas y cambiarlas. De esto exactamente es que se trata nuestra
guerra.

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