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29.7.14

Nuestro camino se refleja en la reacción de las otras naciones hacia el pueblo de Israel.

Cuando vemos que nuestros enemigos y quienes nos odian se fortalecen en las naciones y organizaciones que nos rodean, de acuerdo a esto podemos identificar el ritmo de nuestro avance. Tenemos que entender que se requiere de nosotros un trabajo serio y fuerte. Contra cada nueva oleada externa, nosotros debemos fortalecer la unidad del pueblo judío. Porque el poder que permite neutralizar el mal externo se encuentra sólo en nuestra conexión aquí. Y esto es específicamente lo que lleva al mundo hacia la corrección. Mientras más quieran “atraparnos” las naciones, más debe fortalecerse nuestra unidad. Entonces podemos influir en ellas y cambiarlas. De esto exactamente es que se trata nuestra guerra.

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