Nuestro ego es nuestro fiel ayudante. Si escuchamos correctamente, si
entendemos cómo debemos trabajar con él, entonces le agradeceremos al
Creador que nos hizo de esta manera. Desafortunadamente, no trabajamos
con él correctamente. Cómo sean las personas que lleguen al
grupo, sean como sean, por cuanto tiempo permanezcan con nosotros,
puede ser que vengan hoy y que se vayan mañana, esto no nos importa.
Tenemos que aceptar que cada persona (siempre y cuando no sea
perjudicial) es como alguien que faltaba en todo nuestro Kli. No importa con qué “locura” llegue a nosotros. Debemos aceptarla como algo deseable. El grupo debe abrirles espacio a todos,
apoyar a todos, pero sólo si la personas no comienza a menospreciarlo,
si no empieza a ser demasiado condescendiente o a dañar los estudios, o a
expresar desacuerdo con los principales requisitos para el grupo que se
nos dan en los escritos de los grandes cabalistas: Ramjal, Ari, Baal HaSulam y Rabash.
Debemos preocuparnos por los amigos, ya
que cada uno de ellos es un fragmento de mi alma. Después de todo, todos
los grupos del mundo, toda la humanidad, todo lo inanimado, vegetativo y
animado, son mi alma. Pero, mientras tanto, lo único que percibo es esa
parte que el Creador me da para que de alguna manera yo comience a
construirme espiritualmente.

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.