Si existen conexiones generales mutuas y todos dependen de todos en un
sistema, está claro que cada pequeña parte, componente y órgano en este
sistema puede interrumpir o destruir el trabajo de todo el sistema y
servir como un mal ejemplo para todo el resto. Sin embargo, el sistema espiritual
integral difiere en esto. Este mismo principio también actúa
positivamente en él. Una parte destructiva puede destruir todo el
sistema y una parte que actúa correctamente puede llenarlo
completamente. Esta adición particular existe en un sistema espiritual.
Cada uno absorbe todo el sistema y por lo tanto puede corregirlos a
todos. Al mismo tiempo, no podemos digerir
estos asuntos. Cuando empezamos a sentir la estructura del sistema
espiritual a través de la Luz que Reforma, entendemos que la totalidad y
cada una de las parte son iguales allí. A la vez, todos nosotros
tenemos una influencia de la importancia y la dependencia de cada uno en
igualdad. Sin embargo, de hecho, este principio
espiritual, “El total y cada parte son iguales”, significa que no hay
total ni parte. Más bien, existe solo una cosa: un Kli (alma) y una Luz. Con el fin de alcanzar el estado
corregido, estamos en una situación que es su opuesto. Primero, por
medio de nuestros esfuerzos, debemos descubrir nuestro mal y después de
esto, alcanzar un estado de “Apártate del mal y haz el bien” (Salmos
34:15), entonces descubrimos la falta de unidad que debemos alcanzar. En el proceso de alcanzar la unidad, existe una diferencia entre las dos partes del sistema. Una parte es llamada Israel, Yashar El
(directamente hacia el Creador), que tiene una relación y conexión con
la Luz Superior, con el poder más elevado y ésta puede atraerla con el
propósito de corregirse a sí misma y a todo el sistema. Esto significa
que Israel debe corregirse por el bien de todo el sistema. La segunda parte del sistema, que es
llamada “las naciones del mundo”, no puede atraer por sí misma la Luz
que Reforma y además, no puede unirse, aunque quiera. Entonces la parte
llamada las naciones del mundo se siente dependiente de Israel de forma
negativa porque no recibe el alimento, el llenado de Israel. Israel no
revela la unidad dentro de sí mismo, por lo tanto no influye e irradia
esta unidad a las naciones del mundo. Es decir, a pesar de que deba ser
un ejemplo para los demás y “una luz para las naciones” (Isaías 42:6). Este no es un ejemplo común de buenas
relaciones humanas, porque opera en un nivel espiritual, no a nivel
humano, a nivel físico. En el momento en que Israel se una, se convierte
en un sistema a través del cual puede pasar la Luz que Reforma hacia
las naciones del mundo. Entonces, ellas también estarán conectadas y
luego sus vidas se llenarán de Luz. Entonces, todo depende de esa parte de
la humanidad llamada Israe y esto es lo que vemos de acuerdo a la
actitud de las naciones del mundo hacia ella.

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