La persona dentro de sí misma no puede determinar nada, sólo si la
influencia de los amigos la dirige, puede ella determinar algo. De lo
contrario, estará sólo en contradicciones y oposiciones continuas. Ella debe estar constantemente bajo la
influencia del grupo, en otras palabras, participando en todos sus
eventos. Nosotros debemos renovar metódicamente e incrementar nuestra
influencia en cada uno de los miembros del grupo. Debemos poner una meta antes de nosotros
mismos: crear el campo correcto que nos rodea de manera que éste llegue
a los amigos, los despierte con el trabajo adecuado, y ellos sientan la
bondad, la serenidad, la tranquilidad y la confianza en nuestro
trabajo. Si uno cae, los otros le ayudan a
levantarse. El Creador hace ajustes constantemente de modo que cada uno
de nosotros llegue su lugar y llevar a cabo su trabajo. La preocupación
por esto debe flotar en el aire. Una vez, en las convenciones en Israel,
tiramos al aire grandes globos, y cada uno hizo un esfuerzo por dejar
caer al suelo ningún globo. En concreto, de esta forma se revelan, la
unidad, la Arvut, el apoyo mutuo, cuando usted está no sólo no
“taladran agujeros en el barco”, sino que además se preocupan todo el
tiempo de que los otros no lo hagan. Lo principal es apoyar la elevación del
espíritu y la emoción de los amigos. El Creador nos dio trabajo,
“Amigos, esta es su parte, y, mientras ustedes no hayan pegado juntas
todas las piezas, no conseguirán un alma, porque es una. Esto se debe a
que ninguno de nosotros tiene un alma, en vez de ello tiene sólo sus
pedazos rotos”. Es necesario entender que el Creador nos
da un lugar para el trabajo. Por lo tanto, involúcrense en él. Anhelen
alcanzar la conexión con los fragmentos del alma de los amigos y háganlo
de tal forma que ellos los amen a ustedes.

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