Más bien lo reúnen de lo Alto. La naturaleza global lo construye todo,
incluyendo el grupo que hay a nuestro alrededor y dentro de nosotros. Depende de mí el relacionarme con un
grupo como una comunidad de personas de este mundo que se reúnen
siguiendo la influencia de la potencia de la fuerza superior que crea
condiciones únicas para nosotros, de tal forma que tratemos de
conectarnos entre nosotros a través de una red de relaciones más
elevadas. Depende de mí el relacionarme con un grupo como un
ofrecimiento del Creador para que yo me inserte en una sociedad
superior y no olvide nunca esto. Entonces, depende de mí el aceptar como
un componente deseado a todo aquel que viene a un grupo, cultivar esta
relación todo el tiempo, moldearlo y considerarlo cada vez más. No tengo otra forma de comunicarme con
la fuerza superior, sino por medio del grupo. Si quiero hablar con el
nivel superior, depende de mí el volverme hacia un grupo como un modelo
que ofrece conectarse conmigo. Sólo a través de él que puedo explicarle
esto al nivel más elevado, al “Creador” que me creó, a todos nosotros,
al mundo entero. ¡Esta relación con un grupo es muy
importante! Es de entender que a través de él, yo hablo con el Creador.
De allí surge nuestra obligación de orar por los muchos, de volvernos a
través de cada uno hacia el Creador, de relacionarme con los demás con
amor. Con el fin de ser dirigidos al siguiente nivel, hacia el Creador,
debe haber relaciones de igualdad entre nosotros, a pesar de nuestras
diferencias. Tratamos de crear a partir de nosotros
mismos un todo en el que no existan deseos, intenciones, anhelos y
conexiones personales. Más bien, que todo se mezcle en una sola gota de
tal manera que dentro de ella, nos perdamos a nosotros mismos, adquiramos la inteligencia del siguiente, más alto nivel, sus deseos y
pensamientos con los que nos convertimos en un todo único. De acuerdo a la ley, “diez se convierten
en uno”. Luego se dividen otra vez en diez (el ego crece) y de nuevo se
conectan en uno, y así es en los 125 niveles de nuestro ascenso. Esto significa que en cada nivel se nos
da una matriz, y si trabajamos correctamente con ella, entonces nos
comunicamos a través de ella con el Creador. Esto no es como lo que
hacemos cuando nos comunicamos por teléfono o a través del computador.
Más bien, nos elevamos a ese nivel emocional y nos incluyen en una
conexión directa con el nivel. Así, el Creador, es decir el siguiente
nivel, comienza a vivir dentro de nosotros. La única diferencia es que en nuestro
nivel, en el ocultamiento, si no sentimos al Creador, en el siguiente
nivel, nos sentimos a nosotros mismos y al Creador como un todo,
incluyendo la inteligencia de todo el universo, una reunión general de
comunicación, al programa de la creación. Este estado es llamado
“adhesión” al Creador y después de ello, hay más de 125 niveles en los
que crece la adhesión con Él. Depende de nosotros el hacer realidad
esta posibilidad que se nos da en esta encarnación de la vida, el
relacionarnos seriamente con un grupo y sintonizarnos con la realización
de nuestra relación con los demás de forma permanente. De hecho, todo
el resto de nuestras acciones son mucho menos útiles para el ascenso a
un nivel superior que lo que podemos hacer en un grupo. Incluso cuando salimos al público más
amplio con diversas actividades, les pedimos sólo que la necesidad de
conectarse crezca entre nosotros. El salir a la humanidad puede
implementarse a través de distintos medios de comunicación. Todos estos son útiles ya que, ante
todo, lo importante para mí es la comunicación directa, clara y correcta
con esos amigos que han sido reunidos por la fuerza superior y depende
de mí el trabajar con ellos en contra de mi voluntad. Si esto fue lo
que me dieron para decidir, jamás los habría elegido a ellos. No sé por
qué estoy obligado a alcanzar el nivel superior, así que ellos me dan un
grupo en el que me corresponde dirigirme y organizarme a mí mismo
correctamente. Junto con esto, depende de mí el
entender que todos los demás están absolutamente dirigido de la forma
correcta y yo me convierto en una única cuerda entre un centenar de
cuerdas afinadas con las otras. Sin embargo, en primer lugar, me siento
afinado de la mejor manera, y a pesar de que salir de mi un horrible
sonido, me parece como algo agradable. Como una madre que mira a su bebé y a
ella le parece el más hermoso y le parece que el mundo entero no vale
nada en comparación con él, así también yo me relaciono conmigo como el
favorito. Todo el resto me parecen absolutamente desafinados, tanto así,
que depende de ellos el afinarse ante mí. Sin embargo, en la realidad, nuestra
afinación debe ser completamente al contrario. Es de mí de quien depende
el aceptarlos a todos y a cada uno de ellos como un instrumento
completamente afinado o una colección de características absolutamente
corregidas. Yo soy el único que no está corregido, y no sólo en un
grupo, sino también en el mundo entero, en el universo entero. Yo soy el
único que necesita corrección. Entonces, todo fue creado para mí.
Cuando la persona se relaciona con el mundo de esta manera, ella puede
decir: “¡El mundo fue creado para mí!” Relaciones como éstas en un grupo nos
sitúan en el correcto estado. Yo le agradezco a la fuerza superior que
me lleva a un grupo. Le agradezco que me muestra cómo los critico a
todos, los rechazo y los odio. Me relaciono de manera razonable con
parte de ellos porque debo estar conectado con otras personas, recibir
de ellas, de tal forma que pueda sentirme mejor. Yo afino gradualmente la cuerda un poco
más y luego un poco más. La llevo al sonido ideal en relación al
diapasón. El diapasón es el movimiento general del grupo en el que el
sonido superior ya se ha sentido parcialmente. Cuando el movimiento
general entra en armonía, la esencia superior se revela en él.

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