Pero al mismo tiempo, tengo que hacer
muchas cosas por el camino. Por ejemplo, si tengo que ir a otra ciudad,
entro en el automóvil, cierro las puertas, enciendo el motor, me pongo
el cinturón de seguridad y conduzco a lo largo de muchas calles, a veces
incluso en la dirección equivocada, hasta llegar a la carretera
principal. ¿Por qué no puedo ir simplemente de forma directa?. Pero el caso es que yo estoy conformado
por muchos sistemas, diferentes deseos y necesito conectarme con muchas
condiciones, partes del sistema común de Adam (hombre), que
operan en dos direcciones: recepción y otorgamiento. Las diferentes
combinaciones de recepción, otorgamiento son tan complejas y
complicadas que a veces es completamente imposible entender cómo un
determinado evento o condición puede relacionarse con la meta; por
ejemplo, los acontecimientos horribles como la Segunda Guerra Mundial y
otras catástrofes que no pueden justificarse. Pero cada acción nos
acerca; nosotros simplemente no vemos cómo esto nos acerca. Por dicha
razón, las intenciones, acciones, pensamientos y deseos pueden
convertirse en su opuesto absoluto, cambiando 180 grados. Pero, al mismo
tiempo, debemos mantener la meta. ¡Imaginen qué pasaría si en medio del
viaje olvidan hacia dónde iban! Estas enfermedades ocurren en la vejez.
No se trata sólo de una memoria débil en la que ustedes entran en el
auto y no se acuerdan hacia dónde van; se trata de un alejamiento de la
realidad que ocurre todo el tiempo. Esa persona ya no puede cuidar de sí
misma; tiene que ser atendida, como un niño. ¡Nosotros tenemos la misma enfermedad
con respecto a la espiritualidad, puesto que perdemos nuestra intención!
A cada momento perdemos la conexión con la vida y olvidamos por qué
vivimos, qué hemos hecho, qué continuamos haciendo y con qué
propósito. ¡Esta es una enfermedad real y tenemos que luchar contra
ella en todos los sentidos posibles, de otra manera no estamos vivos!
¡Cuando yo pierdo la intención, no vivo una vida espiritual! ¡Yo vivo
como un animal en vez de hacerlo como un ser humano!. Ahora díganme, ¿cuántos momentos en su
vida han estado viviendo como seres humanos? ¿Cuánto esfuerzo han puesto
a la existencia humana? ¿Al menos están tratando de alcanzarla? El
número de estos momentos es igual al número de veces que han dejado que
la Luz superior influya en ustedes. ¿aun así quiere alcanzar algún
tipo de resultado de esta manera? ¡Ni siquiera le dieron la oportunidad a
la Luz de trabajar en ustedes, tal vez tan sólo diez minutos en diez
años!. Ahora cuentan el tiempo por medio del
calendario y se quejan de que han pasado diez años, ¿cuánto tiempo?
¡Después de todo, está escrito que esto toma de tres a cinco años! Pero,
¿qué estuvieron haciendo todo este tiempo?. Ustedes cuentan el tiempo según las
vueltas del reloj, pero ¿sabían giraron ustedes con él alrededor de una
intención? ¿No lo hicieron? Entonces ¿qué están pidiendo?. En otras palabras, todos tenemos la
enfermedad de Alzheimer, una pérdida absoluta de la memoria y ni
siquiera lo sospechamos. ¿Cómo podemos mantener una intención pura de
esta manera? ¡Es por eso que existe la garantía mutua! ¡Las demás
personas vienen a aquellos que han perdido su memoria y las ayudan! No
hay otra solución. Así que pongámonos de acuerdo para mantener la
intención.

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