En estos días, la humanidad está
acercándose a un estado muy similar al de la antigua Babilonia, a un
estado de dependencia mutua, por una parte y odio y la alienación
mutuos en el otro lado. Debido a que somos totalmente
interdependientes en nuestra “aldea global”, el método de alejamiento de Nimrod ya no es factible. Para lograr el equilibrio, ahora estamos
obligados a utilizar el método de Abraham; es por ello que es la nación
de Israel la que debe llevarle el remedio para los dolores a la
sociedad humana. A menos que nosotros, el pueblo judío, lo hagamos por
nuestra propia voluntad, las naciones del mundo nos obligarán a hacerlo
por la fuerza. En ese sentido, es interesante leer las palabras de Henry
Ford, fundador de la compañía automovilística Ford y un notable
antisemita, en su libro El judío internacional, el principal problema
del mundo: “La sociedad tiene una gran demanda en contra de él [del
judío] que empieza a cumplir la antigua profecía de que por medio de
él todas las naciones de la tierra serán bendecidas”. El texto completo del folleto está aquí.

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